He imaginado a un hombre maravillosamente imperfecto, y he dejado que una mujer igual de imperfecta invada su espacio para apoderarse de todo lo que él ama y considera suyo.
No concibo mi vida sin libros de otros géneros y, por eso, tampoco la imagino sin escribirlos. Adoro la novela romántica, pero el que ahora me dedique a crearla lo considero algo plenamente circunstancial.