¡Dios mío, ésta es una pregunta difícil! Tengo muchas autoras favoritas incluyendo a Laura Lee Guhrke, Lorraine Heath, Laura Griffin, Rachel Gibson, Michele Albert, Susan Crosby, Judith McNaught, Julia Quinn, Dean Koontz... ¡Podría llenar páginas!
Nunca me han llamado la atención las heroínas perfectas y preciosas. No lo encuentro realista ni interesante. Como lectora me identifico más con las heroínas que tienen algún tipo de imperfección y como escritora, prefiero escribir sobre este tipo de personajes.
Normalmente suelo combinar ambos subgéneros por lo que cuando termino una novela histórica me apetece escribir una actual y viceversa. Pero reconozco que mis inicios en la novela romántica fueron con historias contemporáneas.
Puestas a soñar y disfrutar con grandes amores y galanes impresionantes, que mejor que hacerlo en épocas pasadas, dónde los hombres eran caballeros y se acercan más a la definición de príncipe azul.
Yo comienzo mirando a los personajes como si ellos estuvieran al otro lado de un muro. Los observo y voy describiendo lo que veo, pero poco a poco, según transcurre la historia, voy cogiendo confianza hasta acabar metiéndome dentro de ellos.
Es el subgénero en el que más cómoda me siento, seguramente porque escribir sobre la época actual es más realista. La mayoría de las novelas que he escrito son contemporáneas, aunque también me atrae el subgénero paranormal y el histórico.
Me decidí por Nowevolution porque, a pesar de ser pequeña, me propuso un contrato honesto. Tienen muchas ganas de trabajar con autores españoles y el editor es un encanto.
El mayor desafío a la hora de crear un personaje masculino es hacerlo creíble; no es sencillo escribir sobre el sexo opuesto y meterse en la piel del protagonista masculino, es un reto constante...
He imaginado a un hombre maravillosamente imperfecto, y he dejado que una mujer igual de imperfecta invada su espacio para apoderarse de todo lo que él ama y considera suyo.
Tenía alrededor de catorce años cuando leí mi primera novela de Kathleen Woodiwiss y ¡Guauu!, nunca había leído un libro como ése. Para empezar por esas escenas tan íntimas. Y adoro el modo en que se centró en la relación principal de la historia. Era tan intensa.
Lo más difícil de escribir una novela romántica es que la historia de amor sea convincente y emotiva al mismo tiempo, y cuando empecé a plantearme qué sucedería si alguien se pasara toda la vida mintiendo, supe que el entorno adecuado para dicha trama sería la regencia inglesa.
Las ideas simplemente vienen a mi y luego trabajo en ellas hasta que se convierten en una historia. A veces una pintura inspirará una historia, a veces un personaje empieza a hablar en mi cabeza...
Es divertido porque las cualidades que más admiro en un hombre son diferentes de las que quiero en un héroe (el protagonista de una novela). Admiro la honestidad, la amabilidad, que sea un buen padre...
Daryl es un personaje muy especial para mí. Es una especie de héroe que siempre he tenido en mi mente, pero que nunca vio la luz hasta que llegó la novela perfecta para él.