Lydia Joyce - El velo de la noche

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Crítica realizada por Alicia

Inglaterra, segunda mitad del s.XIX.

Tras mas de dos días de viaje, Lady Victoria Wakefield llega a Raeburn Court, una imponente mansión ubicada en el Condado de Yorkshire, al norte de Inglaterra. Allí vive Byron Stratford, duque de Raeburn. El propósito de su viaje es negociar acerca de una cuantiosa deuda económica que su hermano, un aristócrata crápula y libertino, ha contraído con el duque. Victoria intentará evitar que éste no envíe a su hermano a la cárcel y la consiguiente humillación que ello supondría para su familia.

El duque y heredero de Raeburn es un hombre misterioso al que Victoria no conoce personalmente. Lo único que sabe de el es que, tras varios años de vida disoluta en Londres y una ganada reputación de hombre excéntrico, vive recluído cual ermitaño desde hace algún tiempo en su enorme y deteriorada mansión con la única compañía de la servidumbre.

Ella, por su parte, es una una mujer soltera y próxima a cumplir los treinta años, circunstancias ambas que, según los cánones de la época, la convierten en lo que se daba en llamar una "solterona". De intachable reputación, y austero aspecto, Victoria lleva una vida reglada y sin el menor sobresalto, y tiene totalmente asumida la idea de que su vida será por siempre gris y monótona.

Al llegar a su destino, es conducida de inmediato ante el duque. Desde que entra en la enorme y lúgubre mansión, Victoria queda impresionada por la densa atmósfera de misterio, silencio y oscuridad que lo envuelve todo...así como por la presencia de su dueño; un hombre enigmático al que apenas puede ver bajo la tenue luz del fuego encendido que ilumina el enorme salón.

Inesperadamente, y frente al planteamiento de Victoria para llegar a un acuerdo, el duque ataja todo intento de negociación con una propuesta insólita, una propuesta que, sorprendentemente, ella acepta de inmediato sin vacilar, llevada por su afán de salvaguardar el honor de su familia...Aunque en el fondo de su corazón se da cuenta de que esa no es la única causa. No siente miedo ante el misterioso hombre que intenta traspasar sus pensamientos con la fuerza de su mirada y la seriedad de su rotunda voz grave. Y aunque su sola presencia es inquietante, Victoria intuye que tras la profundidad de esos enigmáticos ojos castaños que la observan y analizan minuciosamente hay una historia por desentrañar.

Lo que Victoria no sabe es que el inteligente desconocido que tiene frente a ella también ha captado de inmediato que tras esa mujer enfundada en austeras ropas negras, de tez blanca y pálidos ojos azules hay mucho mas de lo que ella quiere aparentar...

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"Circulaban misterios alrededor del heredero de Raeburn, que el no ignoraba, pero en lugar de eludirlos, los había exagerado deliberadamente hasta que sus largas capas y excéntricos horarios se volvieron una parte tan inseparable de su imagen como sus endurecidos rasgos y su cabello negro".

Si "El Velo de la Noche" fuese alguna vez llevado al cine, sería imprescindible contar con un buen especialista en iluminación. Alguien que supiese captar a la perfección la penumbra envuelta en magia y calidez de los interiores sin llegar a caer nunca en oscurecer el escenario y que sepa escoger ese mágico momento del amanecer y del atardecer en el que la oscuridad aún sólo se insinúa...Porque sólo así podría transmitir al espectador la atmósfera densa y enigmática que envuelve a todo este relato. Una atmósfera que me ha envuelto desde las primeras páginas y me ha retenido dentro de ella aún después de haber acabado de leerlo.

He de añadir que, casualmente, he leído esta novela a lo largo de tres noches en las que por motivos de salud apenas si he podido dormir, estando todo completamente en silencio y a la tenue luz de una lámpara de mesa...Y creo que ello ha contribuído aún mas a sumergirme de lleno en ella.

Antes que nada, decir que "El velo de la Noche" es una novela intimista, con una gran carga de sensibilidad -sobre todo por parte del protagonista masculino- y que rezuma sentimientos. Su trama se basa exclusivamente en ellos dos y en todo lo que sienten. Los diálogos entre el y ella y las descripciones de ambos y sus sentimientos ocupan la novela casi en su totalidad.

No hay gran variedad de escenarios, ni tampoco es necesaria. La mayor parte de la acción se sitúa entre las paredes de Raeburn Court, la extraña y fascinante mansión del duque cuyos interiores son descritos de forma tan precisa que el lector, espectador mudo e invisible de primera fila, es ubicado a la perfección. Desde el primer momento, cuando la protagonista femenina llega allí, un halo de misterio comienza a envolvernos. El paisaje, la tormenta, la tenebrosa oscuridad de los interiores...hasta llegar al mismísimo dueño, el centro y base de todo, el eje central en torno al cual giran todos los demás personajes y todas las situaciones. Un personaje denso, con una gran carga de sentimientos, emociones y sufrimientos que poco a poco va liberando a medida que avanza el relato.

La autora va haciendo un excelente y paulatino despliegue de sus protagonistas desde el principio hasta el final de la novela. Comienza con una lograda descripción del aspecto externo de ambos, haciendo especial hincapié en el de el, para continuar con una conversación entre ellos que es todo un fuego cruzado de hábiles e inteligentes frases cargadas de sutil ironía, cuya finalidad no es otra que empezar a desentrañar los secretos del otro.

Este "mano a mano" dialéctico -que se mantiene vigente hasta prácticamente el final de la novela en todos los diálogos, impregnándolos de brillantez y haciendo que salten chispas entre los protagonistas una y otra vez- emana de sus fuertes personalidades y su aguda perspicacia. Los diálogos entre ambos -prácticamente los únicos que tiene la novela, ya que los demás son banales- son muy sustanciosos, llenos de frases certeras e inteligentes, y el lector empieza a adivinar desde el primer momento que ambos esconden un torrente de sentimientos bajo esas frases llenas de corrección -se hablan constantemente de "usted"- y ese tira y afloja que mantienen sin bajar la guardia, especialmente el personaje masculino, que es el mas "duro" de los dos precisamente por ser el mas sensible.

Las descripciones de el y de ella, tando de sus aspectos externos como internos, son excelentes, y nos son aportadas de dos formas diferentes; ya que, por una parte, los "vemos" a través de la pluma de la autora, y por otra son ellos mismos los que van describiendo y "desnudando" al otro con sus pensamientos y sensaciones.

Al estar la novela basada exclusivamente en ellos dos, nos encontramos con unos protagonistas llenos de intensidad y fuerza; especialmente el del duque, que, al ser aún mas elaborado que el de ella, resulta mas difícil de desentrañar por parte del lector y por lo tanto mas atrayente.

Otro aspecto importante y a destacar es el marcado constraste entre el día y la noche que nos ofrece el relato. Por razones que no voy a enumerar, están muy diferenciados, teniendo la noche el protagonismo absoluto. Durante el día; los diálogos irónicos, el "tira y afloja", los temores, los interrogantes...De noche, la tranquilidad, el deseo, el placer, los sueños de felicidad y la plenitud interna y externa. Las escenas íntimas de esta novela están marcadas por una elevadísima carga sensual y es toda una delicia su lectura.

El final del relato -algo muy importante para mi en todas las novelas que leo- ocupa varias páginas y me ha parecido precioso...Previsible? Quizás, pero no por ello deja de ser bellamente confeccionado. Además, creo que si nos atenemos a la vida real, en la que hay mas historias de amor que en las novelas, podremos observar que muchas de ellas se parecen entre si. El amor, queridas amigas, siempre tiene connotaciones muy parecidas, esté en la historia que esté.

La portada de la novela, excelente. Y si hubiese tenido que adjudicarle una banda sonora, para mi no podría haber sido otra sino "I wanna know where love is", genial balada ochentera del grupo Foreigner.

Para acabar, quisiera decir que, en mi modesta opinión, la novela me ha gustado mucho...Y no se si es por ello que se me ha hecho corta; pero creo que el argumento podría haber dado para mas. Puede ser que en ello haya influído el hecho de que desde el comienzo me enamoré literalmente del enigmático protagonista masculino -ay, esos ideales de hombre de cada una de nosotras!- aunque la protagonista femenina también me ha parecido genial; representa a una muchacha inteligente, muy decidida para la época que le había tocado vivir y tan valiente como para aceptar el reto de un hombre tremendamente difícil... Como se dice literalmente en la novela, "Raeburn era un entramado de contradicciones tan frustrante que (ella) no sabía a que atenerse".

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Crítica realizada por Yluna

Victoria Wakefield va a la casa de Byron Stratford para convencerle de que le perdone la deuda a su hermano. Después de varios días de viaje, llega exhausta a una mansión vieja y oscura, que es donde vive Byron. Durante la entrevista no llegan a ningún acuerdo, ya que él no quiere perdonar la deuda y ella no tiene dinero para pagarla, por tanto él le ofrece quedarse para que sea su amante durante una semana y así ya no le deberá nada. Ella acepta. Entonces, desde la primera noche se convierten en amantes. Ambos son personas que guardan celosamente sus secretos y por tanto cada uno intenta por todos los medios descubrirlos.

Este es el argumento de un libro muy bonito, aunque no me ha parecido una gran, gran maravilla, si me ha resultado lleno de sensualidad, sexualidad y sentimiento. Tal y como se ha comentado, la atmósfera es oscura y todo ocurre en penumbra, lo cual te hace preguntarte cuál es el secreto que guarda Byron. Los dos personajes están muy bien perfilados, cada uno con una personalidad definida y sin incoherencias, lo cual es de agradecer. Además, son personajes con química, hay algo en el ambiente, un ambiente cargado de deseo y pasión y ardor, estas son las palabras, que me ha encantado.

Tal y como he comentado, el libro me ha parecido bien escrito y con coherencia, algo que le ha faltado a los últimos libros que he leído, el ritmo no es ni lento, ni rápido, son dos personas que se van a enamorar pero en ningún momento resulta algo forzoso, sino que ocurre lo que tiene que ocurrir.

La única pega que le pongo es el tema relacionado con las cartas de la madre, que solo sirven como excusa para que ella tenga que volver, pero no le he encontrado sentido.

En fin, le pongo una nota de un 3,5 sobre 5.

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