Laura Kinsale - El señor de la medianoche

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Crítica realizada por Lolailo

Una vez fue el Seigneur de Minuit, el señor de la medianoche, un hombre al margen de la ley, un aventurero que imponía su ley y su justicia en los caminos de Inglaterra. Una vida peligrosa y heroica de la que tuvo que alejarse por la traición de una mujer. Ahora S.T. Maitland vive exiliado en un castillo francés en ruinas, apartado de todo y de todos. Hace tres años que cerró la puerta a un pasado que, sin embargo, la joven Leigh Strachan quiere hacerle revivir a su pesar. Por ella, que ha perdido todo cuanto amaba y sólo piensa en vengarse, tal vez sea capaz de hacerlo

Este libro me fascinó mucho más por los protagonistas que por la historia en si.
Para empezar debo deciros que el libro presenta un situación totalmente atípica: aquí ella es la que no experimenta ningún tipo de sentimiento amoroso hacia él. Leigh sólo piensa en vengarse del hombre que le ha arrebatado a todos sus seres queridos y a tal fin sale en busca de una leyenda, un héroe: el Señor de la Medianoche. Cuando por fin lo encuentra la desilusión es tremenda: ante ella no hay un aguerrido aventurero si no un hombre vencido por la enfermedad y la soledad. Él enseguida se siente atraído hacia la extraña y seria joven que acude en su busca, ella sólo siente compasión por el patético personaje que ha encontrado.
Esta situación comienza a cambiar en el momento en que él decide ayudarla y emprenden la aventura de encontrar al culpable de la muerte de los seres queridos de ella. Entonces él se va revelando cada vez más como el hombre que fue y ella no puede evitar sentirse cada vez más atraída hacia él, hasta que, en contra de su razón cede a la pasión.
Es fascinante observar como ella acaba amándolo a pesar de la profunda desconfianza que siente hacia él; lo considera inmaduro, inmerso en un sueño en el que él es el protagonista pero aún así, sabe encontrar en el hombre cualidades suficientes para entregarle su corazón.
Cuando consiguen hacer justicia él debe escapar ya que su cabeza tiene un precio en Inglaterra y a pesar de que le pide que le espere Leigh desconfía de sus intenciones: sabe que jamás volverá a verlo.
Todo ese tiempo S.T. permanece escondido en una cueva de las Highlands; cuando lo apresan ocurre algo de lo más insólito: le conceden el indulto (no voy a revelar porqué). Él vuelve a Londres y allí se convierte en toda una atracción para la alta sociedad; Leigh se encuentra allí pero él no consigue reunir el valor suficiente para ir a buscarla, disfrutando de la admiración y las fiestas a las que es invitado.
Por supuesto Leigh sabe que él está en Londres y todas sus suposiciones parecen cumplirse: él ha logrado resarcirse de la enfermedad y el abandono y en su nueva vida no hay sitio para ella.
Al final y como no podía ser de otro modo todos los malentendidos se aclararán: él se siente indigno de ella, no tiene nada que ofrecerle y no encuentra en él nada digno de ser amado. La declaración final de esta novela para mí ha sido una de las más coherentes, convincentes y bonitas de las que he leído. Dos almas que se desnudan y se ofrecen la una a la otra en su totalidad.
Por cierto S.T. son las iniciales de uno de los nombres más extraños de protagonista masculino que he leído nunca.....

Si buscáis una historia donde todo sea como debe ser no os gustará este libro; ahora si os atrevéis con personajes atípicos y profundamente humanos os lo recomiendo encarecidamente.

Mi valoración es MUY BUENA

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