Jill Barnett - Bewitching

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Crítica realizada por Tita Yolanda

La novela arranca en 1813, aquí nos encontramos con el altivo duque Alec Castlemaine. Es un hombre fuerte, decidido, arrogante, no acepta un no por respuesta en ningún aspecto de su vida. Ha estructurado toda su existencia alrededor de la perfección, del orden organizado, de la lógica. Incluso su matrimonio iba a ser un matrimonio centrado dentro de los límites coherentes, con la novia perfecta para la posición. Pero cual es su sorpresa cuando el día antes de su boda su novia le deja plantado. A él ! a un duque !. Se encontró una misiva en la que la joven le decía que no podía casarse con él por que no se iba a casar por amor, pues amaba a otro hombre y no le podía aceptar.
Con su flema característica está en una posada saboreando un buen cognac mientras piensa qué va a hacer, al día siguiente sería el hazmerreír de todo Londres y eso sería imperdonable para un hombre de su categoría. No podía ser ! Su honor quedaría por el suelo… el de toda su familia !

Joyous Fiona MacQuarrie, una bruja escocesa está realizando encantamientos en su casa. Ahora que su tía se ha ido ha de hacer ella los conjuros, el problema es que Joy es un poco… torpe y el tema de los conjuros no le sale muy bien. Así pues decide viajar, hace el conjuro… dice las palabras mágicas .. y…

Pero qué ha pasado aquí ? es el primer pensamiento de Alec al verse tirado al suelo por una mujer que ha aparecido de la nada. Está empapada y la joven tras una explicación un tanto incoherente a su aparición, acepta que Alec la lleve en su carruaje hasta la próxima posada donde podrá secarse un poco.
La joven es bonita, es inocente a todas luces, y en la posada donde van a parar hay gente de la nobleza tambien, siempre la hay … ha de casarse con ella !, de esta manera su honor no quedaría destrozado. Así que, convence a la joven y .. se casa con ella.
Cual es la sorpresa de él cuando, en su noche de bodas.. en su lecho.. ella le confiesa que es una bruja. Tras unas muestras un tanto… sorprendentes para el correcto y serio Alec Castlemaine él le prohíbe utilizar la magia, realizar ningún encantamiento. Pero Joy no puede controlar su magia .. es imposible.

En esta curiosa novela, Jill Barnett nos muestra a una bruja un tanto peculiar, no es de alta alcurnia, no tiene maneras de duquesa, es inocente al confiar en todo el mundo, y no sabe lo que son las conveniencias sociales. Una joven que es total y absolutamente sorprendente en su carencia de maldad, pero que tiene un gran defecto para su marido ... la magia. Cada vez que estornuda… puede ocurrir de todo, desde que se desplomen árboles a que las sillas se desplomen. Si quiere cocinar, pueden haber… problemas graves. Ni qué decir las consecuencias que hay en la cama conyugal…
Alec está muy bien desarrollado, me parece correcta la manera en la que va asumiendo que hay otras personas en el mundo además de él.
Con una buena ambientación y muy buenos diálogos, es una brisa de aire fresco en lo que a la novela de Regencia que estamos acostumbradas. Fresca, divertida, sensual y muy amena.

tita yolanda

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