Diana Palmer - Corazón de invierno

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Crítica realizada por Malory

Todos en la oficina describían al misterioso hermano del jefe como un hombre predispuesto contra las mujeres. Había sufrido golpes en la vida que lo habían vuelto receloso. Por eso, cuando Nicole White se enteró de que debía viajar con su jefe a casa del hermano de éste, se preparó para lo peor.

Lo que encontró, sin embargo, fue a un hombre duro y masculino, más que ninguno que ella hubiera conocido. Nicki sabía que debía huir de Winthrop Christopher, pero no podía hacerlo de los sentimientos que se habían despertado dentro de ella. ¿Podría enseñarle a amar de nuevo?

Nicki una joven que apesar de haber nacido en una familia adinerada y rodeada de lujos, no ha disfrutado de una verdadera famila... su padre, mujeriego empedernido y su madre demasiado apegada a las botellas de licor, nunca le han dedicado el tiempo necesario a su hija.

Tras la muerte de su madre la chica decide renunciar a la herencia que su madre le ha dejado y a todo lo que, por derecho, le corresponde, ahora sobrevive, a duras penas, como secretaria de dirección.

Su jefe necesita un descanso y decide trasladarse a casa de su hermano mayor, desde donde piensa seguir trabajando, pero con un poco más de tranquilidad, para ello le propone a Nicole que lo acompañe.

Ella tiene sus dudas, ya que los comentarios sobre el hermano no son nada tranquilizadores, lo describen como a un hombre que detesta a las mujeres y medio tullido, por un accidente que sufrió años atrás.

Lo tildan casi de monstruo y Nicole emprenderá el viaje atemorizada por lo que se encontrará a su llegada.

Winthrop, un hombre duro, frío, resentido con las mujeres y que cojea ligeramente, se sentirá atraido casi al instante por la muchacha, pero de una manera un tanto contradictoria y confusa.

Ella, una joven inocente y virginal, que aunque ya había estado prometida, ha decidido reservarse para su futuro esposo, se asombra y asusta ante los besos del hombre que tan pronto le está diciendo que la desea, como que no la quiere volver a ver.

A pesar de este comportamiento en plan "el perro del ortelano", le chica se enamora de él perdidamente.

Pero todo se complica cuando el padre de ella, llega a la casa formando parte del grupo de caza que se esperaba para esa semana.

Un pequeño lío de mentiras y dimes y diretes y todo lo que se había avanzado entre la pareja, vuelve a caerse como un castillo de naipes.

En el ultimo momento, él parece recuperar su antigua estado de ánimo y su buen humor, así, como por arte de birlibirloque... pero al final nada de nada... ella que lo quiere pero no se entrega y él que no se quiere casar...

Lo curioso es que todos parecen saber más de lo que aparentan con respecto a la pareja, pero curiosamente se sorpenden cuando ella les dice que se ha enamorado. Y parecen sentir profundamente que eso haya sucedido, porque Winthrop no es hombre para ella...

¿Se aclarará el muchacho o no?

No se si por el tono de la crítica se notará que esta historia no me ha gustado nada, es lo primer que leo de esta autora y no ha sido un gran presentación, la verdad.

Creo que está escrita de una manera un tanto confusa y que no se ha sabido sacar partido a los sentimientos de los protagonistas, sobre todo a los de él, que al final son los que más juego podrían haber dado y los que peor reflejados han quedado.

Tiene escenas que podrían haber sido muy intensas y que a mi manera de ver han quedado en nada.

Por momentos me ha resultado confusa

Mi valoración para esta novela es de 1/5

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Crítica realizada por LILIAN

Hace ya mucho tiempo que Winthrop Christopher, vive prácticamente recluido en su rancho de Montana. Su vida transcurre lejos de la civilización, rodeado de caballos y de ganado. Su mundo perfecto se pone patas arriba con la visita de Gerald. Su hermano quiere tomarse unas vacaciones aunque no puede desconectar del todo y trae consigo a Nicky, su eficiente secretaria. Winthrop encierra mucha amargura en su interior. No se siente un hombre completo. Después de un accidente de coche, arrastra una cojera y unas cuantas cicatrices. Añora su vida anterior y desprecia a todas las mujeres que huelan a dinero. No puede enterrar el rencor que siente hacia su antigua prometida.

Nicole White no siempre ha tenido que trabajar para ganarse la vida. Es una White de Kentucky, heredera de una inmensa fortuna. Nunca ha estado muy unida a sus padres y ha decidido dar la espalda a todos los lujos que la corresponderían por nacimiento.

Mientras Gerald frecuenta la compañía de su vecina, Winthrop y Nicky se dedican a tirarse los trastos a la cabeza. Cada vez que Nicky parece que llega al corazón de Winthrop, éste se esconde bajo un caparazón de indiferencia y frialdad. Su relación es muy difícil pero la atracción que sienten no pueden obviarla. Cuando parece que todo va sobre ruedas, una partida de cazadores llega al rancho. En ella se encuentra, Dominic White, el padre de Nicole. Está muy resentido con su hija por haberle dado la espalda. Entre mentiras y verdades logra azotar, de nuevo, el resentimiento de Winthrop.

Días más tarde, se desata una tormenta de nieve que atrapa a todos los invitados en la casa. Empiezan a salir a la luz sentimientos que creían enterrados. Padre e hija parece que encuentran un nuevo camino pero ¿será capaz Winthrop de perdonar a Nicky?...
 
Desde luego cuando Diana Palmer está inspirada no hay quién la tosa en este tipo de historias. La ambientación ranchera la domina como nadie. En esta novela se cumplen una a una todas las premisas palmerianas: El protagonista es un rico vaquero duro y orgulloso, que no abandona su cigarrillo. Entre calada y calada, muestra su resentimiento con el mundo a causa de una mujer de su pasado. Vive en un solitario rancho perdido entre montañas. Adora la vida que lleva pero, en el fondo, sabe que le falta algo. La protagonista es una mujer joven y vírgen, que cae muerta de amor entre una discusión y otra. La belleza de los protagonistas no suele ser importante. En este caso, el personaje masculino arrastra una dolorosa cojera y unas cicatrices que le afean la cara. La diferencia de edad, superior a una década, tampoco supone ningún problema. Hasta aquí, las similitudes entre un Palmer y otro.

La diferencia principal que existe, entre este Harlequin y otros que he leído, es el tema de los hijos (algo que obsesiona a esta autora). En Corazón de invierno, Diana Palmer ha decidido darnos un merecido respiro en su afán repoblador. Sin ningún embarazo de rebote o un desgraciado aborto, la relación entre los personajes está centrada en ellos. Tanto Winthrop como Nicky son dos almas heridas por el mundo que les ha rodeado. La joven Nicole sabe que es el patito feo y ha tenido una infancia muy solitaria, mientras que, Winthrop ha pasado de ser un playboy a un ermitaño. Son dos personas que deben luchar para sacar adelante su amor. Éste también es el caso de las parejas formadas por Gerald y Sadie y Dominic y Carol.

Esta autora escribe historias como churros y a veces le fallan los argumentos. Partiendo de que sus novelas siguen un mismo patrón, las pequeñas diferencias que introduce provocan que, en ocasiones, te den ganas de tirarte de los pelos y llorar por el dinero perdido. Lamentablemente que te guste Diana Palmer, se convierte a veces en un acto de fe. Después de leer la estupenda crítica de Malory tengo que decir, una vez más, que para gustos están los colores. Esta diversidad nos enriquece a todas las que amamos este género. Mi puntuación es 3/5

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