Artículo 24: El escritor como corrector (III)

  • Fecha: Martes, 15 Noviembre 2016
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ARTÍCULO 24 ― EL ESCRITOR COMO CORRECTOR (III)

corrector-3-taller-escribirProseguimos nuestro camino como correctores del borrador de nuestra novela; camino que, os recordamos, va de lo general a lo particular. Si en un primer momento nos ocupamos de la estructura de la historia, es decir, del contenido (puedes conocer más al respecto en el artículo 23), ha llegado el momento de pasar al estilo con el que está escrita, es decir, la forma.

Crear una novela, como suponemos que ya empiezas a intuir después de tantos consejos y artículos, no consiste tan solo en contar una historia: hay que contarla bien. Tu objetivo como autor, por lo tanto, será cuidar cada palabra, cada expresión, cada párrafo, y buscar en todo momento esa belleza que despierte la emoción en el lector. Para ello puedes ayudarte de las siguientes premisas:

  • Asegúrate de que los hechos no se limitan a aparecer concatenados, sino narrados desde una mirada y un sentimiento.
  • Elimina oraciones o párrafos que resulten repetitivos o que no aporten nada nuevo. Limpia el texto de todo aquello que resulte prescindible.
  • Experimenta con el lenguaje figurado, pero ten cuidado con las expresiones excesivamente “literarias” y artificiales, al igual que debes huir de aquellas que resulten demasiado manidas.
  • Valora la presencia de cada adjetivo y adverbio, y plantéate si son necesarios o no.
  • Contrasta los diálogos y huye tanto de los acartonamientos como de los vulgarismos.
  • Identifica los momentos adecuados para que los personajes reflexionen.
  • Modifica aquellas oraciones que sean demasiado complejas o demasiado simples.
  • Elimina las repeticiones que no tengan fines estilísticos.
  • Cuida en todo momento tu voz propia. ¿Es así como quieres expresarlo? Léete en voz alta. Si te rechina en los oídos, entonces debes cambiarlo.
  • Busca la musicalidad de las palabras.
  • Analiza si el texto es comprensible para el lector de principio a fin.
  • Sopesa en cada momento si hay otra opción mejor. Siempre existe una alternativa.

Una vez trabajado todo esto, es hora de emprender la última —y más meticulosa— de las fases dentro del proceso de corrección: la revisión ortotipográfica. El hecho de dejar esta etapa para el final no se debe a que guarde una menor importancia (¡todo lo contrario!), sino a una cuestión de economía de tiempo y esfuerzo: de nada sirve fijarnos de antemano en la corrección lingüística de un texto si vamos a destruirlo y volver a levantarlo durante las fases anteriores. La revisión ortotipográfica ha de llevarse a cabo sobre el borrador que consideramos definitivo, y es conveniente repetirla varias veces para así tener más posibilidades de detectar cualquier pequeño error que hayamos podido pasar por alto (todos somos humanos…).

La revisión ortotipográfica es una especie de cajón de sastre donde caben muchas cosas, pero todas ellas relacionadas, como ya apuntábamos, con la corrección en el lenguaje:

  • Errores de concordancia.
  • Signos de puntuación mal colocados.
  • Palabras, sílabas y letras duplicadas o ausentes.
  • Faltas de ortografía.
  • Usos inadecuados de los tiempos verbales.
  • Tildes fuera de lugar o ausentes.
  • Mayúsculas/minúsculas que no corresponden.
  • Comillas, guiones y cursivas mal empleados.
  • Lapsus lingüísticos.
  • Palabras que no recoge el diccionario, modismos inapropiados.
  • Queísmos, dequeísmos, laísmos y leísmos.
  • Errores derivados de correcciones previas.
  • Inconsistencias en el tipo y tamaño de la letra.
  • Párrafos no justificados o sangrías inadecuadas.

Ahora sí, después de todo lo expuesto, ya estás preparado para enfrentarte a la laboriosa tarea de corregir tu propio manuscrito. ¡A trabajar!

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Comentarios (2)

  • Ana

    Ana

    17 Noviembre 2016 a las 07:11 |
    Escribir una novela cuesta, pero corregirla... ¡Madre mía!
    • Ana

      Ana

      17 Noviembre 2016 a las 07:12 |
      Se me olvidaba, gracias por las pautas y consejos :)

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