DULCE DESAFIO

DULCE DESAFIO

Notapor Zoonitha » Dom Feb 17, 2013 11:08 pm

Mi primera novela: DULCE DESAFIO
(TERMINADA)
Zoonitha
Enero 19, 2012.




Me siento sumamente nerviosa, hace algún tiempo que la empecé a escribir pero con el trabajo y las vacaciones apenas llevo muy poco, pero como finalmente tome valor para subirla pues no quiero echarme para atrás... les juro que el corazón me late desbocado por los nervios pero aquí va, me muero por que la lean y me digan que les parece, haaaaaa...



DULCE DESAFIO…



SINOPSIS.




Caitlyn Staverley había crecido en el seno de una familia, que desde que nació, le había consentido en todo, era una chica rebelde, voluntariosa, que no media sus actos en el afán de lograr salirse siempre con la suya, a punto estuvo de robarle el novio a su hermana, y lo habría conseguido de no ser por que cuando Robert regreso de un largo viaje, con el venía, Demian Lemacks Conde de St. Albans, el hombre que cambiaría su vida tal como la conocía.

No mas verla, el Demian se quedo atrapado por la belleza de Caitlyn y poco a poco se fue dando cuenta de su carácter rebelde y desafiante, y como a él los retos le gustaban demasiado, se propuso domar a la fierecilla y anotarse otro punto más a su larga lista de conquistas…Lo que nunca imagino el Conde, era que Caitlyn además de hermosa, tenía carácter y no se dejaría dominar tan fácilmente, así que mientras Caitlyn trazaba un plan para casarse con Robert el prometido de su hermana, cayó en la trampa de Demian, pero este a su vez también fue preso de su misma telaraña, enamorándose locamente de Caitlyn…
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Zoonitha
 
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Re: DULCE DESAFIO

Notapor Zoonitha » Dom Feb 17, 2013 11:25 pm

PROLOGO.


La finca de los Staverley cuenta con un extenso territorio, y al llegar al camino principal se aprecia la casa de tres pisos, enorme, pintada en color amarillo mostaza, el sendero a la casa es sencillo solo recubierto de verde pasto y arboles. Tiene dos amplias escaleras que se unen en el descanso para acceder a la entrada principal de la casa, lo que da un toque elegante. Unos metros detrás se encuentran las cuadras, llenas de magníficos animales.
De lado derecho hay un gran jardín, y un pequeño laberinto donde, al llegar al centro está un invernadero con flores exóticas, de lado izquierdo se extiende el campo raso que pronto nos muestra una gran extensión de tierras cultivadas. La propiedad es enorme pero aun así se escuchan los gritos de parto de la Sra. Staverley.
Dentro de la casa en una de las habitaciones del segundo piso esta la mujer dando a luz, es el tercer embarazo; el primero lo había tenido hacía 7 años cuando dio a luz a Andrew, y la segunda niña, Elizabeth la tuvo 5 años después ambos habían sido demasiado fácil, pero en esta ocasión el parto se le estaba complicando un poco, el Dr. Se encontraba preocupado pues la mujer por más que estaba pujando no terminaba de parir. Después de unas horas angustiosas finalmente nació una hermosa niña, esta bebe lloraba con fuerza, con ímpetu y ganas de vivir.
En la biblioteca el Sr. Staverley esperaba angustiado el alumbramiento de su esposa, llevaba horas consumido por la desesperación, y aun no tenía noticias, de pronto escucho el toque de unos nudillos en la puerta…
-Adelante – dijo sin dejar de pasearse por la gran habitación y dejando ver su angustioso estado.
-Sr. Vengo a anunciarle que la Sra. Ya se encuentra fuera de peligro y que… - el hombre se quedo a mitad de la frase, pues el Sr. Staverley, sin el más mínimo decoro salió corriendo de la habitación, dejando solo al hombre que lo acompañaba para dirigirse al cuarto donde su esposa estaba siendo atendida.
El Dr. Salió de la habitación para informarle al angustiado padre que ya podía pasar, una vez dentro se llevo una grata sorpresa al descubrir que su amada esposa había dado a luz a una hermosa niña.
-Oh! Elizabeth es maravilloso… - con llanto contenido se acerco a la cama y tomo las manos de su mujer le dio un beso y esta al comprobar que todo iba bien cerró los ojos cansada después de tantas horas de duro trabajo.
Joseph Staverley estaba encantado con el nacimiento de la pequeña, la tomo en brazos y miro que dormía tranquilamente, le llamo la atención el cabello de la recién nacida, era entre castaño y cobrizo, quizá un poco rojo también, además el color de su piel no era el habitual transparente que caracteriza a los ingleses, era más un tono cremoso, deliciosamente cremoso, se podrá decir.
Después de unos días se dieron cuenta que la pequeña Caitlyn, como decidieron llamarla, era muy inquieta y llorona, por lo general siempre estaba despierta hasta muy entrada la noche y le encantaba estar en brazos. Caitlyn se había criado bajo el cuidado de la Sra. Olsen, su nana, que al parecer era la única que lograba mantenerla a raya.
La niña se había acostumbrado a las continuas visitas de su tía Victoria Kent, la hermana de Elizabeth, la mujer era viuda y muy hermosa tenía el cabello negro y la color de piel levemente bronceado igual que la pequeña, no había tenido hijos pero quería a sus sobrinos como si lo fueran sobre todo a Caitlyn, Lord Kent había fallecido a tan solo 2 años después del matrimonio y victoria jamás había vuelto a casarse, solía decir que un marido a quien había amado y había sido el amor de su vida le bastaban, ponía de pretexto que no encontraría a otro que le permitiera hacer y sobre todo deshacer y ella jamás, nunca iba a permitir que ningún hombre la subyugase, y en esa sociedad no había ninguno que no intentara imponerse a una mujer, bueno había uno, su cuñado… y dudaba que hubiera otra iguala a él y a su difunto esposo.
El tiempo paso y los chicos crecieron, Andrew era todo un caballerito, tenía el porte elegante de sus padre y físicamente era su copia fiel, rubio de ojos verdes y muy alto, Lizzy era educada, tenía muy buenos modales y también había heredado el cabello rubio y los ojos verdes del Sr. Staverley sabia como guardar su lugar, además de que era un poco seria, los dos hijos más grandes de los Staverley se parecían pero Caitlyn era otra cosa…Kate también era educada e inteligente y no se podía negar que pese a muchos esfuerzos de la institutriz había adquirido excelentes modales, pero no sabía quedarse con la boca cerrada, todo lo cuestionaba, era inquieta, voluble, presuntuosa y se aburría con demasiada facilidad, la chica con tan solo 10 años se estaba convirtiendo en un verdadero dolor de cabeza, sobre todo para su madre.
A Andrew, el hermano de las niñas, Elizabeth le provocaba gran ternura, era muy delicada y con sus buenos modales no se atrevía a hacer muchas de las cosas que a él y a Kate les parecían divertidas, era todo lo contrario de su pequeña demonio, que era atrevida, intrépida e ingeniosa, parecía más un muchachito. Su madre había hecho que esta diferencia entre las pequeñas se acentuara aun más, se había encargado de que la chica pareciera más frágil, así que mientras Kate y Andrew crecieron divirtiéndose, montando y jugando, Lizzy se quedo relegada en casa. La relación entre Kate y Andy como ella lo llamaba, era muy estrecha, Andrew a pesar de la diferencia de edades se divertía mucho con las ocurrencias de su hermana y secretamente la pequeña diablillo como él la llamaba en ocasiones, era su preferida, las quería a ambas pero Kate era como el sol, y siempre estaba llena de energía y con una sonrisa en el rostro, era su mejor amiga.
Las dos chicas también eran buenas amigas además de ser hermanas, Lizzy era un poco la conciencia de Kate, aun cuando esta ultima siempre terminaba haciendo lo que se le venía en gana, así fue como Lizzy desde pequeña nunca supo imponerse a las decisiones de su hermana pequeña.
Todos en la finca adoraban a los pequeños Staverley, pero siempre había sido Caitlyn quien les había robado el corazón, así que ayudaron a malcriarla y la chica creció caprichosa, acostumbrada a hacer su voluntad y salirse con la suya siempre, mientras Elizabeth fue todo lo contrario, le gustaba ayudar en todo, y todos le tenían un gran respeto, sobre todo porque ella siempre supo guardar su lugar, cosa que Kate no hizo, consideraba a todos como su gran familia.
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Re: DULCE DESAFIO

Notapor Zoonitha » Dom Feb 17, 2013 11:32 pm

CAPITULO 1

Pasaron los años, y conforme Caitlyn fue creciendo las diferencias entre su madre y ella aumentaron, cada vez era más caprichosa, consentida y presuntuosa. Es verdad que pronto se dio cuenta que contra las imposiciones de su madre y el sentido del decoro de su hermana no iba a poder, pero también se dio cuenta de que su padre, su tía y sobre todo su hermano le solapaban todos los caprichos y las travesuras, incluso sus nana la Sra. Olsen, quien siempre trataba se corregir su mal carácter.

Lizzy estaba por cumplir 17 años, y Caitlyn se moría por asistir a la presentación de su hermana, pero su madre se lo impidió.
-Caitlyn por dios, tu aun no puedes asistir a un baile, tienes 14 años
-Pronto cumpliré 15 años, madre
-Aun así, espera un poco 2 años se pasan volando, y cuando llegue el turno de tu presentación será maravilloso – trato de convencerla
-Pero madre yo no quiere esperar… - no pudo continua su madre la interrumpió
-He dicho que no y es NO! Y sé que en esta ocasión tu padre estará de acuerdo conmigo así que ahórrate el ir a tratar de convencerle.
Su madre la conocía bastante bien, pero se las ingeniaría de alguna u otra manera para estar en ese baile…pensó
-Si madre… - con la cabeza agachada se fue a su cuarto.
Ser presentada ante la sociedad de Londres, era una idea que a Elizabeth no le agradaba en lo absoluto, en ocasiones sentía envidia de Kate, que siendo más pequeña tenía carácter, en una ocasión se lo confesó a su madre, quien le dijo que la actitud de ella era la correcta, que las damas de sociedad debían ser obedientes con sus padres y con sus maridos, saber cuándo cerrar la boca y siempre estar elegantes, ser educadas y ante todo muy decorosas.

Días antes de la partida a Londres, llego a la finca un hermoso corcel pura sangre de raza española, de capa y crines negras, con paso elegante, Caitlyn le vio y quedo enamorada del animal, su padre que estaba a su lado se regocijo de ver la sonrisa de su hija.
-¿Te gusta? – pregunto como queriendo hacer platica
-Es hermosos padre – la chica estaba realmente embelesada, el animal era brioso pero muy bonito y tenia vida – ¿cómo se llama?
-Altanero, ¿te gusta? – pregunto nuevamente con una gran sonrisa
-Claro que sí, me ha enca… - no terminaba la frase cuando su padre la interrumpió
-Pues es tuyo… y espero la reacción
-¿De verdad? – no se lo podía creer, el caballo era verdaderamente hermoso, cuando montaba solía hacerlo sobre Paloma, una yegua blanca también era bonita, pero este animal realmente la superaba, incluso al de Andy, así que claro que estaba maravillada con el regalo – Gracias – grito y se abrazo a su padre.
Caitlyn era así, muy temperamental, estaba feliz y abrazaba a todo el mundo la sonrisa nunca se le iba del rostro y cuando estaba molesta no se le podía ni hablar porque era seguro que terminaría discutiendo.
El regalo de Joseph provoco que nuevamente madre e hija discutieran, Kate se encontraba en su habitación, el cuarto era completamente blanco, el color estaba en todo, en las paredes, las cortinas, el dosel y el juego de cama, incluso los muebles; ese tono liberaba la sensación de desespero de Caitlyn, le gustaba vestirse incluso de blanco porque se sentía libre y olvidaba las opresiones de su madre por que se comportara como su hermana, la habitación hubiera parecido fría pero leves toques de color la hacían acogedora y sumamente elegante, como los mullidos cojines, los lazos con que se hallaban atadas las cortinas y el dosel de la cama, incluso la alfombra eran de un tono purpura que la hacía sentirse independiente y que a la vez daba un toque femenino y divertido. Estaba recostada cuando entro Elizabeth.
-¿Estas contenta, verdad? – y en su voz denotaba el mal humor
-Si madre mucho, gracias por preguntar – le sonrió, se sentó en la cama y se sintió feliz porque por primera vez desde hace mucho tiempo su madre reparaba en ella
-¿Sabes que le ha comprado tu padre a Lizzy? – continuo con el mimo tono de mal humor.
-¿No, Madre que le ha comprado? – seguía feliz por la charla que está teniendo con ella
-Nada – le espeto secamente – de seguro al estar ocupado comprando ese animal nunca se acordó que tenía más de una hija que pronto cumpliría años.
-Pero eso no ha sido mi culpa – Comenzaba a sentirse ahogada – Yo no que tengo nada que ver con eso madre – la voz de Kate sonó alterada, estaba perdiendo la paciencia.
-Siempre tienes que ver, sueles encantar a todo el mundo con tu buen humor, con tu simpatía, se olvidan de que Lizzy existe mientras tú estás presente – grito, la Sra. Staverley siempre había reprochado a su esposo que no disimulara la preferencia que tenia por Kate, sabía que quería a Lizzy pues también era su hija, pero que la preferida de los tres, era Caitlyn, así que ese era otro de los motivos que generaban discusión en la familia.
Y tras el continuo acecho de su madre, Kate estallo, la discusión empezó en serio y de pronto aun cuando la casa era grande los gritos comenzaron a escucharse por todo el hogar y fuera de este también. Kate se sintió ahogada estaba cansada de discutir, tenía ganas de llorar pero desde hacía mucho había prometido que nunca más, así que hizo lo único que pudo para poder deshacerse del nudo que la estaba sofocando, salió de la habitación dando un portazo y bajo corriendo las amplias escaleras, cruzo la estancia sin fijarse que se cruzaba con su padre que se dirigía a la habitación, ya eran legendarias las discusiones entre madre e hija nunca habían tenido una relación cordial, la Sra. Staverley le echaba en cara que no siguiera los buenos modales de Lizzy, que no la acompañara en las lecturas, en el bordado y mil cosas más que le parecían absurdas, corriendo se dirigió rumbo a las cuadras echa una fiera, cuando llego pidió que le ensillaran a Altanero.
Acababa de montar al brioso caballo cuando su madre llego, pero ya no pudo detenerla.
-Caitlyn, Caitlyn Staverley!! Grito su madre al ver salir de las cuadras al maravilloso corcel, tan impetuoso como su hija, que en ese momento volaba… Montada en el animal, Kate con casi 15 años ya era todo un dolor de cabeza decía su madre, que nunca le había tenido mucha paciencia y menos esperaba domesticarla.
- En mala hora le compraste esa bestia.
La Sra. Staverley, estaba muy enojada con su esposo que en ese momento acababa de llegar a su lado, el Sr. Staverley que era un hombre alto con un semblante tranquilo, de cabello rubio y de ojos tiernos en los que podías leerle las emociones, estaba molesto con su esposa pero aun así no le dijo nada. A diferencia, Elizabeth Staverley tenía una apariencia física al parece delicada, pero que con una sola mirada imponía, adema de su voz autoritaria y que en este momento parecía estar poseída por los corajes que la hacía pasar Caitlyn.
-Déjala mujer, ya se le pasara, además no es la primera vez que lo hace y siempre terminan reconciliándose.
-Le has consentido demasiado Joseph, todos le han consentido demasiado – se quejaba – te juro que no se que mas hacer- dijo casi llorando…
- No la hemos consentido tanto - aseguro en un tono amable - yo solo he procurado que sea feliz, a diferencia tuya y de mi querida Lizzy, Caitlyn tiene un espíritu libre - dijo - en eso se parece a tu hermana añadió – al decir eso tomo a su mujer por un brazo y la condujo rumbo a la casa - será mejor que te recuestes un rato para que se te pase el malestar…
-Pero es que a ti parece hacerte gracia todo esto! – exploto
-No mujer – dijo tranquilamente – solo que de haberles hecho demasiado caso a ustedes con sus discusiones ya me habría muerto de tantos corajes – continúo riendo
-De verdad que hay días que no te entiendo Joseph –dijo y en su tono se notaba la contrariedad de sus emociones – parece que nada de lo que hace tu hija te inmuta – le espeto.
El Sr. Staverley era de un carácter mucho más afable y suave que su esposa, posees el don de la paciencia, solía bromearle su cuñada.

Caitlyn solía escapar de su casa cada vez que se peleaba con su madre y refugiarse con su tía, la distinguida viuda, la Sra. Victoria Kent, que al igual que Caitlyn tenía su carácter, y por lo general siempre discutía con Lady Elizabeth, así que en esta ocasión Kate monto a Altanero y salió como alma que lleva el diablo. Galopaba y sentía que nada mas importaba, solo esos minutos de libertad lograban que su ímpetu se serenara y la hacían inmensamente feliz.
Llegar a casa de su tía era un largo recorrido casi medio día si viajabas en carruaje, pero como Caitlyn no le daba tregua al animal, al contrario la azuzaba a ir más y más rápido, el trayecto lo sentía muy cortó. El camino era bellísimo, había una parte que parecía que no había nada más que solo verdes praderas y a lo lejos altas montañas, para después tornarse un poco mas agreste ya que las laderas eran más empinadas, pero eso a Caitlyn no le preocupaba se sabía el camino con los ojos cerrados, debía cruzar un rio que por lo general casi siempre llevaba poca corriente, también había un puente para cruzar, pero debía que rodear una ladera y perder más tiempo, así que ella se aventuraba a cruzarlo directamente.
Nada más al verla, Victoria supo que algo iba mal y salió a su encuentro
-¿Ahora porque te has peleado con mi hermana? - dijo un tanto enojada y otro tanto encantada de tenerla con ella, de sus sobrinas Caitlyn siempre había sido su favorita, Lizzy era demasiado bien portada y además muy tímida, bueno eso era lo que ella pensaba… y Andrew bueno era un muchacho al que ya no le gustaba perder el tiempo en compañía de las señoras, él prefería buscar diversiones propias de un jovencito.
-Hola Victoria - saludo mientras desmontaba a Altanero, con una sonrisa que ya no demostraba la furia de hacia unas horas, pero como su tía la conocía muy bien, sabía que algo le había sucedido para presentarse en su casa sin avisarle antes.
-Que bueno verte, hija – sus labios se curvaron en una gran sonrisa y le tendió los brazos a Caitlyn para que esta se acurrucara en ellos.
Abrazadas entraron a la casa, mientras tanto Kate le contaba que como siempre había peleado con su madre y que esta le había dicho que no la llevarían a la presentación de Lizzy.
Caitlyn sabía que su tía la apoyaba en todo, cuando sus berrinches y pataletas no servían para imponer su voluntad con sus padres, siempre recurría al As que tenia bajo la manga, su tía Victoria, desde muy pequeñita se había dado cuenta que con ello lograba cumplir todos y cada uno de sus caprichos y así los había hecho, y ahora estaba segura que conseguiría asistir a la presentación de su hermana.

Para el día siguiente ya había regresado a casa, los padre de la chica no le echaron de menos pues nada mas desmontar y verle la cara, la Sra. Seymour, el ama de llaves de Victoria y que también había hecho de nana de Kate por lo que la conocía muy bien, le había dicho a uno de los criados que fuera y avisara que la Señorita Kate estaba en buen recaudo y se quedaría a dormir en casa de la señora.
Tal como había dicho el Sr. Staverley, una vez que la chica regreso al hogar, nada más verla que se dirigía al jardín, su madre salió a su encuentro, a ninguna le hacía gracia estar peleadas pero las dos tenían su carácter, Lizzy se les unió al abrazo y por varios días continuo la tranquilidad en la finca.

Finalmente emprendieron el viaje rumbo a Londres, aun faltaban un par de meses antes de la fecha señalada para la recepción pero ese viaje era exclusivamente para encargar nuevos vestidos propios de una señorita de su clase. El viaje era pesado y un poco incomodo para todas, Caitlyn que se había salido con la suya, las acompañaba al igual que la tía Victoria.
La misma tarde que Kate regreso a su casa después de haberse quedado con Victoria, esta última se había aparecido en casa de su hermana para proponerle acompañarla a Londres y que a su vez llevarían a Kate para hacerle a ella compañía mientras Lizzy y ella hacían sus diligencias, alego que hace mucho no viajaba y que le gustaría regalarle a Kate y a Lizzy el presente que ellas eligieran por su cumpleaños, y así fue como la pequeña bribona, había logrado, como siempre colarse en ese viaje.
El viaje a Londres era de casi tres días en carruaje y dependían del clima también, pues si llovía los caminos se volvían intransitables. El camino cada vez le iba pareciendo más y más tedioso a Caitlyn, pero se mordía la lengua puesto que ella fue la que más se había empeñado en hacer el viaje.
Finalmente llegaron después de cuatro días, pues en el último tramo los había cogido una llovizna y el camino era un lodazal que de haberse aventurado a emprender el recorrido, se habría quedado atascado.
Nada más llegar a la casa, Kate quiso salir corriendo a las cuadras, sabía que tendrían caballos bellísimos, no tanto como Altanero pero aun así le apetecía despejar la mente un poco.... para haya se dirigía cuando la llamo su madre..
-¿Caitlyn. A donde crees que vas niña? - su madre la miro de soslayo con la ceja levemente levantada, no tenía ganas de empezar a discutir.
-A las cuadras, madre- dijo con la voz más dulce que sabia poner para aquellas ocasiones
-Pero Caitlyn – la espeto su madre – no estamos en la finca, aquí no puedes salir a montar por las calles, no conoces la ciudad y además es peligroso – dijo en tono un tanto preocupado y otro esperanzado de que su hija por una vez le hiciera caso… Para sorpresa de esta, Caitlyn asintió con un movimiento de cabeza, a la vez que decía – está bien mami – dijo melosamente y le dirigió una gran sonrisa.
No es que se diera por vencida pensó, pero tampoco era tonta y sabia que si desobedecía tan abiertamente a su madre, no le permitirán acudir al próximo viaje, así que solo le quedo soltar un bufido por lo bajo y retirarse a su cuarto.
Esa noche no tenían planes de nada estaban tan cansados que dejarían la visita al teatro para después, al fin de cuentas estarían en la ciudad por un buen tiempo.

No mas levantarse Caitlyn salió a las cuadras, no saldría pues su madre tenía razón no conocía la ciudad y no se arriesgaría a perderse, pero aun así le gustaban esos animales, le daban paz y a su vez sentía cierta tristeza, la mayoría eran briosos y aun así los habían domado, temía que eso le sucediera a ella, que la domaran, no quería le daba terror solo de pensar que algún día tendría que agachar la cabeza y obedecer a su marido, su padre era tan bueno con ella, pensó… cuando llegara el momento buscaría a un hombre como su padre, que la adorara y sobre todo le permitiera hacer sus santa voluntad, despejo esos pensamientos pues le faltaba mucho para eso y mientras disfrutaría de todo.
Acaricio a los animales, los cepillo y regreso a la casa, se apresuraron a desayunar y salieron dirigiéndose a realizar la encomienda por la que habían realizado el viaje con tanta anticipación, ir con la diseñadora para preparar los vestidos que su hermana luciría en esa temporada y el que llevarían en la presentación.

Al llegar al estudio de la modista, una mujer elegantemente vestida les mostro varios modelos y diferentes tonalidades de seda, encajes y otras telas, además de un gran número de accesorios para acompañar los vestidos, le tomaban medidas del talle, la espalda, el largo y quien sabe de cuantas partes del cuerpo mas, a Caitlyn eso le pareció una tortura, que bueno que no era ella la que tenía que aguantárselo.
La selección de los modelos resulto un tanto rápida, Lizzy se inclino por los tonos pasteles y los adornos y escotes discretos, en lo único que intervino su madre fue en el vestido de la presentación, este era de verde botella, hicieron el pedido y regresaron a la finca. El regreso a casa lo hicieron en silencio, las Sras. Cansadas de tanto caminar, Lizzy nerviosa y Caitlyn pensaba en cómo le haría para asistir a esa presentación, quería estar preparada para el momento en que le tocara a ella y que nada la tomara desprevenida, con esa idea llego a la finca.
Nada más ver el carruaje y todos se pusieron felices por su regreso, en cuanto bajo saludo a su padre con un fuerte abrazo y corrió a buscar a Andrew para darle un sonoro beso en la mejilla y después se fue corriendo a las cuadras para montar un rato a Altanero.
El tiempo que faltaba para la presentación de su hermana se paso volando, los días transcurrieron sin más acontecimientos, Kate se propuso mejorar sus modales y puso más empeño en sus clases, incluso le dijo a su madre que la ayudara, procuro portarse bien y hacer caso sobre todo a su madre.
Casi era el tiempo de regresar a Londres y todos se emocionaron, pero cuando Caitlyn se entero de que la dejarían a ella en casa de su tía, mientras los demás partían para hacer la presentación de Lizzy, enfureció, ella debía de ir.
Lloro, suplico, pataleo, hizo de todo pero en esta ocasión nadie había cedido ante sus berrinches, incluso Victoria apoyo a su hermana, pero la partida de Andrew hacia América por cuestiones de negocios le dio la escusa perfecta para que no la relegasen en el viaje, y finalmente cuando se llego la fecha toda la familia Staverley se dirigía a Londres para la gran noche.
Después de tanta espera el día llego.
Lizzy se puso el vestido que le había confeccionado la diseñadora por encargo de su madre, hacia que le resaltara el color de los ojos y que su piel luciera un tanto cremosa, el diseño del vestido era tradicional, escote cuadrado y mangas sencillas, pero la parte trasera de la falda se encontraba ligeramente levantada y adornada con pequeñas flores de color rosa palo, además que de esa parte al vestido le colgaba un pedazo de seda del mismo tono verde pero cortado de manera que simulaba una cascada, el peinado era un recogido discreto con pequeños bucles y con un par de tiaras en color verde colocadas como adorno sobre la rubia cabellera, que la hacían lucir realmente hermosa y delicada.
El salón estaba elegantemente adornado, muy sobrio con flores color rosa que hacían juego al vestido de la festejada, los invitados comenzaron a llegar uno a uno y cuando se encontraban todos en el salón, Joseph Staverley, se coloco al pie de la escalera para conducir a su hija al centro del salón una vez que hubiese bajado.
Mientras tanto, en la habitación, Elizabeth sentía que le faltaba el aire y su hermana la alentaba y le infundía valor.
-¿Si lo prefieres yo bajare primero y tomare el brazo de Andy para que tú puedas bailar con nuestro padre? – le dijo en broma, puesto que su madre ya le había advertido que nada de bajar al salón - además esta noche estas muy bonita Lizzy
-Gracias – dijo simplemente y continúo apretándose las manos.
Llego la hora hermanita, le dijo a Lizzy y se encaminaron rumbo a las escaleras
-Deséame Suerte – dijo y le dedico una tímida sonrisa y comenzó a bajar uno a uno los escalones, sentía que las piernas le flaqueaban y alzo el rostro como muestra de orgullo. Caitlyn la veía y sintió orgullo por ella finalmente se había decidido a enfrentar su timidez.
En el salón todos la miraron, especialmente un apuesto joven de cabello rubio y ojos de miel, se quedo prendado de la exquisitez de la joven, quien llego al pie de la escalera y tomo el brazo que su padre le ofreció, ella se aferro a él y se dirigieron al centro del salón, donde la música comenzó a sonar en un melodioso Vals.
Para el segundo baile el Sr. Staverley cambio pareja con su hijo y les dedico una leve sonrisa.
-Parece que has dejado a más de uno boquiabiertos pequeña, solo espero que no decidas abandonarnos tan pronto – le sonrió – Vamos hermanita estas bellísima, así que quita esa cara y disfruta es tu fiesta, además no quiero llevarme un recuerdo de tu carita triste – le dedico una gran sonrisa que Lizzy no pudo más que corresponder de igual manera.
-Claro que no – dijo un poco nerviosa y bajo la mirada, ella aun no quería casarse, le gustaba su vida como era hasta el momento.
Lizzy se quedado bailando un poco mas con Andrew, estaba muy nerviosa como para bailar con alguien más sin pisarle y este solo pensamiento hacia que sus nervios incrementaran. Estaban en el tercer baile cuando este vio a un amigo, termino la danza y dirigió a su hermana a encontrarse con el hombre, era el mismo que la había estado mirando desde una esquina, sonrió cuando Andrew se acerco a saludarlo y le agradeció mentalmente haber traído a su bella hermana con él.
-Elizabeth él es mi amigo el Sr. Robert Wilmot
La chica se quedo mirando los dulces ojos color miel, era tan guapo, el hombre más guapo que había visto jamás, hizo una leve inclinación y el joven tomo su delicada mano y le deposito un suave beso, sintió mariposas con el contacto de aquella mano
-Encantada. Sr. Wilmot
-El placer es mío… - hizo una pausa y la miro directo a los ojos - señorita Staverley.
Lizzy nerviosa por todas esas emociones que Robert despertó en ella se disculpo y se fue a reunir con su madre, este la miro un poco triste, había esperado tener la oportunidad de pedirle le concediere una pieza.

Robert Wilmot que había estado buscando a Lizzy desde el mismo instante en que se alejo, la vio sentada en una de las silla de la esquina, tomo un ponche y con ese pretexto se acerco a al joven.
-Se le ve acalorada señorita – y le ofreció el vaso.
-Gracias – miro sus ojos y rápidamente bajo la cabeza avergonzada.
-Se que no hablamos, más bien solo fue un saludo pero me gustaría que me permitiera el honor de bailar con usted, ¿acepta? – y la miro tan intensamente que Lizzy no pudo más que aceptar, se moría de nervios, “por dios que no lo pise, por favor” se repetía una y otra vez, estaba tan concentrada en no cometer ningún error que no se daba cuenta que Robert la miraba detenidamente.
Por su parte Robert disfrutaba teniendo en sus brazos a la mujer más hermosa que había visto, además le gustaba la candidez de la chica y la manera en como bajaba la mirada cuando se percataba de la mirada de él.
Antes de terminar el baile, Robert le dijo.
-Pensara que soy un atrevido, pero me gustaría volver a verla señorita Staverley.
-No sé si deba, apenas lo he conocido, Sr. – la voz le salió en susurro.
-Es verdad, por favor perdone mi atrevimiento, nunca ha sido mi intención ofenderla…
-No me ha ofendido, solo debo preguntar a mis padres antes de responderle.
Lizzy también se asombro de que las palabras le salieran tan claras, quería volver a ver a ese hombre y al parecer había sacado el valor de quien sabe donde para aparentar tranquilidad.
-Esperare ansioso, señorita – le tomo nuevamente la mano, se la beso y se despidió de Lizzy, la chica apenas se había percatado de que la melodía había dejado de sonar y sin saber como la había conducido al lugar en el que estaba cuando le solicito el baile.


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Re: DULCE DESAFIO

Notapor Zoonitha » Dom Feb 17, 2013 11:40 pm

CAPITULO 2

Pasaba del medio día cuando Caitlyn despertó, estaba cansadísima había pasado la noche despierta, mirando desde lo alto de la escalera y escabulléndose de vez en cuando hasta la biblioteca para mirar mejor todo el esplendor de la fiesta y por su puesto ese par de incursiones que hizo a la cocina para probar el ponche… no supo cómo fue que llego a la habitación, se imagino que alguien la había encontrado y la llevo hasta allí, moría de hambre, la noche anterior con tanta emoción no había probado bocado, pues temía perderse de algo importante mientras lo hacía.
Se desperezo, se vistió y bajo corriendo al comedor, tomo unas tostadas y jugo, el que bebió muy aprisa, tenía ganas de salir, de despejarse, de recordar la noche anterior y se prometió que cuando llegara su turno ella sí que disfrutaría, había visto que varios muchachos pidieron bailar con Lizzy pero esta se había negado a casi todos.
Al llegar a las cuadras vio que Andrew se disponía a salir y lo llamo.
-Andy – sonrió
-Hola dormilona – se acerco y la vio desde lo alto de la montura - ¿pareciera que hubieras estado presente en la fiesta?
-No es eso, solo que con tanto ruido no he podido dormir… – mintió, pero su hermano la conocía tan bien que sabía, que cuando esbozaba una media sonrisa es por que ocultaba la verdad, además el había sido quien la encontró en lo alto de la escalera y la había llevado a la habitación antes de que la viera su madre.
-¿Andrew? ¿A dónde vas? ¿Puedo acompañarte? – Y antes de que su hermano dijera nada frunció el entrecejo e hizo un puchero – ¿por favor?
-Haaa está bien…diablillo, pero entonces nos iremos en el carruaje descubierto por…
-Noo, ¿puedo montar, por favor? – lo interrumpió
-Mmm está bien, pero tendrás que hacerlo como una damita – no pudo evitar reírse, sabía que su hermana odiaba montar así
-Pero es muy incomodo – se quejo.
-Oh vas así o nada, es mi oferta…
-Está bien, tú ganas – dijo con tono mimado y haciendo pucheros de nueva cuenta.
Le ensillaron una yegua y salieron de la mansión
-¿A dónde vamos?
-Ya veras, es una sorpresa…
-Me encantan las sorpresas, ¿lo sabes?
-Si lo se...
-¿Y de qué tipo?
-¿De qué tipo que cosa?
-¿De qué tipo es mi sorpresa?
-No te voy a decir, porque si lo hago dejara de ser una sorpresa, y ya no estés de preguntona, que no me vas a sacar la información… - se volteo sonriendo, le saco la lengua y apresuro al caballo.
Avanzaron divertidos por las calles de la ciudad, aun no habían llegado cuando se encontraron con Robert Wilmot
-Buen día – saludos cortes quitándose el sombrero – Andrew, señorita – y sonrió, a Caitlyn le pareció la sonrisa más bella que había visto en la vida y quedo encantada.
-Hola Robert, os presento a mi pequeña hermana, Caitlyn.
-Encantado Señorita Staverley – la miro directamente a los ojos, le tomo la mano y le deposito un cándido beso.
Había sido solo cuestión de segundos que la miro pero se sintió como si fuera toda la vida.

Caitlyn sintió que dejo de respirar y de que no haber sido que estaba montada en la yegua hubiera caído de bruces ante ese hombre, que guapo y que rostro más gentil.
-El gusto es mío, Sr. – Logro decir y le sonrió al hombre.
-¿A dónde se dirigen tan alegremente?
-Llevo a Kate a una sorpresa… ¿gustas acompañarnos?
-Me encantaría, se les ve de los más divertidos, así que adelante continuemos hacia la sorpresa.
Secretamente Caitlyn estaba encantada con la idea de que ese guapo joven los acompañase, por dios nunca había estado tan cerca de un hombre y se sentía emocionada hasta las medula, así estaba inmersa es sus pensamientos y sin dejar de mirar a Robert Wilmot hasta que Andrew anuncio que habían llegado, le indico que cerrara los ojos y que pobre si hacia trampa, y la chica obedeció.
Ayudada por su hermano bajo de la yegua y una vez que estuvo en el suelo, este le dijo que podía abrir los ojos, los abrió y tardo segundos en descubrir que estaban frente a una tienda de dulces, le encantaban sobre todo los chocolates.
Sonrió emocionada a más no poder, se giro y abrazo a su hermano gustosa.
-Por eso te quiero tanto Andy, siempre me complaces.
-Ya los sé y también se que hago muy mal… - lo interrumpió el puchero de su hermana.
-Por favor no empieces igual que mamá – seguía con la misma actitud mimada.
-Está bien, pero he de reconocer que tiene un poco de razón, te hemos consentido demasiado y… - nuevamente no dejo que continuara.
-Pero Andrew Staverley – fingió un tono molesto y serio – que va a pensar de mi el Sr. Wilmot, que sois una chica mimada y consentida, por dios Andrew, esos no son modales para una señorita bien educada – ahora imitaba la voz de su madre cuando le estaba llamando la atención y pronto estallo a carcajadas.
-Eres imposible – le dijo Andrew y la tomo de la mano para introducirse a la tienda.
Robert, los observaba y le encanto la actitud de Caitlyn aun que se dijo que claro debía ser así, era apenas una chiquilla no tenía por qué aguardar apariencias de decoro, podía divertirse y nadie se lo tomaría a mal, de pronto recordó a la otra señorita Staverley, mas recatada y seria, pero la mesura de ella no se debía precisamente a que se limitara, se le miraba que en realidad era así, tímida y eso le encanto sobremanera.
Salieron de la tienda y a Caitlyn s ele ocurrió una idea.
-¿Andrew, que te parece si salimos un poco a las afueras de la ciudad y echamos una carrera? Anda di que sí.
-Mmm…Esta bien – porque nunca podía negarle nada, pensó… bueno era porque él también se divertía a horrores con ella.
Andrew pregunto a Robert que si le gustaría acompañarlos y este asintió, lo que ocasiono que Kate estuviera aun más contenta con el paseo que darían, si eso era posible…Llegaron a las afueras de la ciudad, Kate se quedo atrás para poder mover la pierna y montar a horcajadas, porque la manera “correcta” para una mujer a ella le parecía incomodísima, además de que sentía que no le era fácil controlar al animal y el controlar las cosas, las situaciones y a las personas era algo que a ella le empezaba a gustar…una vez que se sintió cómoda inicio la carrera, cuando paso entre los jóvenes ya había tomado velocidad, entonces Andrew sonriente la siguió, pero Robert se había quedado como de piedra, la impetuosidad de la chica lo había dejado ensimismado, no pudo evitar pensar “que diferentes son las hermanas Staverley”, finalmente inicio la carrera y cuando los alcanzo ya habían desmontado y se encontraban sentados de bajo de un árbol.
-¿Os ha gustado la carrera, Sr. Wilmot? – pregunto divertida
-Me ha parecido verdaderamente revitalizante – afirmo
-La verdad es que el aire del campo es lo que nos hace sentirnos mejor.
-Puede que tengas razón, pero ya me he habituado tanto al bullicio de la gente que no había parado a darme cuenta de lo verdaderas que son tus palabras…
-Pero venga chicos, ¿nos vamos a quedar todo el día sentados? – y mientras decía esto se echaba a correr y hacía señas para que la acompañasen.
-Es una chiquilla loca – le dijo Andrew a Robert mientras salía disparado a perseguir a su hermana.
Así pasaron el resto de la tarde y para cuando regresaron a casa, Kate le había dicho a Robert que se dejara de tanta formalidad y que la llamara Caitlyn o Kate como todos, el hermano de esta asintió, pues no le parecía nada absurdo, además Kate era una niña y se había dado cuenta de que a Robert, la hermana que le interesaba era Lizzy, y con esta sí que debería de tener más cuidado puesto que la conocía y no le permitiría que la tutease, sin antes no haber pasado por el previo cortejo.
Caitlyn entro corriendo a la habitación de Lizzy, le habían dicho que la chica se encontraba recostada.
-¿Adivina qué?
-¿Qué cosa?
- ¡Hoy he conocido al hombre con el que me voy a casar! – dijo muy emocionada, se lo había estado pensando durante el camino de regreso y lo había decidido, Robert Wilmot, le gustaba de marido, durante la tarde se había dado cuenta que tenía el carácter igual que su padre, por lo que ella saldría beneficiada, haciendo siempre su voluntad, no conocía mucho de hombres y menos cuando ni siquiera los había tratado, pero sabia por su tía Victoria que todos lo único que buscaban era subyugar el espíritu de las mujeres y hacerlas sumisas y obedientes y ella, Caitlyn Staverley jamás lo permitiría… y el mejor partido para eso era este joven y apuesto caballero Robert Wilmot, al que acababa de conocer y le había parecido el hombre más guapo que hubiera visto jamás…
-¿Que estás diciendo, Kate?, ¿Dónde le has conocido? – estaba nerviosa.
-Es amigo de Andrew y mañana va a venir, le hemos invitado a tomar el Té - la sonrisa de la chica se extendía por todo el rostro, aun aniñado.
-¿Pero…- titubeo - acaso ese hombre te ha insinuado algo? – quiso saber, los nervios la consumían.
-Bueno… - ahora fue el turno de Kate de dudar - no exactamente… - sonrió y se encogió de hombros, sabía que a la vista del Robert, era una chiquilla pero ya crecería, pensó.
Al día siguiente, Robert se encontraba en la puerta de la mansión Staverley, había llegado muy puntual, en primera por que le disgustaba hacer esperar a la gente y en segunda por que estaba más que desesperado, esa era la palabra para definir sus emociones, deseaba ver nuevamente a Lizzy Staverley, la noche de la presentación no había tenido mucha oportunidad para hablar con ella y esta vez no pensaba desaprovechas su buena suerte
-Buenas tardes – saludo al mayordomo – soy Robert Wilmot, vengo con el Sr. Andrew… - anuncio.
-Adelante, Sr. – el hombre hizo un gesto con la mano en señal de que entrara a la vez que se retiraba de la puerta para que Robert entrase – tomo asiento por favor – le indico nuevamente con otro educado movimiento - en un momento llamo al Joven – le infamó, y desapareció de la estancia.
Escucho que bajaban las escaleras rápidamente y se volvió, se encontró con una Sonriente Caitlyn.
-Hola Robert – se acerco, con una gran sonrisa.
-Hola, Señorita Staverley – le hizo una inclinación y le sonrió.
-Pero que pasa, porque me tratas con tanta formalidad, ¿acaso ya no somos amigos, he hecho algo que os ha molestado? – le pregunto e hizo un puchero.
Es una chiquilla, pensó antes de hablar.
-Claro que si Caitlyn, somos amigos, pero no se que pensaran vuestros padres de que yo le hable por su nombre…
-Pues nada, que así me llamo – y le dedico otra sonrisa.
-Es verdad lo que dice Andrew, contigo no se puede llevar la contra – sonrió
Andrew bajaba las escaleras y al escuchar risa se dirigió a la estancia, creía que Robert se hallaba en la biblioteca, pero no ahí estaban él y Kate, muy divertidos al parecer, aun que no le sorprendía su hermanita era un encanto...
-Hola, Robert me da gusto que hayas aceptado nuestra invitación, me alegro.
-A mí también me da gusto haber venido, apenas acabo de llegar y ya me la estoy pasando muy divertido.
Al cabo de un rato, se encontraban sentados en una salita que habían instalado en el jardín, estaban muy como sentados, cobijados por la sobre de un alto y frondoso árbol, tomaban el té, llevaban rato platicando y a Robert le extrañaba que Lizzy no se hubiera unido a la conversación, “porque no ha bajado”, pensó, sabrá que estoy aquí y no quiere verme, ese solo pensamiento le causo un estremecimiento en el corazón, ansiaba verla y hablarle, pareciera que la chica hubiera escuchado su llamado, el giro la cabeza y se encontró con esos ojos verdes que le habían robado la sensatez, sintió el justo momento cuando el corazón volvió a latirle, estaba parada en la puerta se miraba nerviosa, indecisa de acudir a donde ellos se encontraban, él le sonrió y eso pareció darle valor para acercarse.
-Buenas tardes – hizo un ligero gesto de saludo con el cuerpo y los caballeros se levantaron de la meza como muestra de educación.
-Ven Liz, acompáñanos – su hermano se acerco hacia ella, le ofreció el brazo y la ayudo a tomar asiento.
-Encantado verla Señorita Staverley – la miraba absorto, desde ese momento ya no podía ver nada más.
Andrew se dio cuenta y sonrió para sus adentros, “hacen buena pareja”, pensó.
Por su parte Kate no se daba cuenta de las miradas llenas de miel que se dedicaban, la conversación continuó amena y así pasaron el resto de la tarde.
Los días siguientes, se les hizo habito sentarse a platicar en ese jardín, los cuatro se hicieron amigos, claro que Robert esperaba ser mucho más que eso para Elizabeth, pero como la chica era muy tímida estaba dándole tiempo. De pronto centraba toda su atención en ella y otras tantas no se podía zafar de la vitalidad de Caitlyn, la chiquilla era un verdadero encanto, le recordaba a su hermana, que tenía casi la misma edad de Kate, Lady Margarite, cuando su hermana regresara a la ciudad se la presentaría a Kate y seguro que se harían buenas amigas.
Así fue, nada más llegar Margarite la llevo con él a una de las tardes de té que solía pasar en la casa de los Staverley y las chicas pronto se hicieron confidentes, eran igual de encantadoras, con la misma energía. Llevaban más de medio año cuando la madre de las chicas decidió que ya le había enfadado estar en la ciudad, además de la renuencia de Lizzy a asistir a los bailes, no servía de nada permanecer ahí, así que ya era hora de que regresaran a casa.
Cuando les comento la noticia, Caitlyn estaba encantada de volver, echaba mucho de menos a Altanero y sus largo paseos pero tampoco quería dejar de ver a Robert, estaba hecha un lio, pero aun así no le quedo de otra que obedecer esta vez, no ganaba nada quedándose, además hasta que no tuviera la presentación estaba segura de que Robert no se atrevería a decirle nada, cada vez estaba más convencida de que le interesaba pues Margarite le había comentado una vez que Robert hablaba con su padre sobre la Señorita Staverley y que le decía que por el momento le era muy difícil confesar sus sentimientos, así que Kate estaba segura del interés de Robert por ella, así que bien valdría la pena esperar, y con ese pensamiento regresaba feliz a casa.
La ultima tarde que Robert y Margarite fueron a visitarlos, les informaron de su partida, las chicas estaban tristes de verdad que en ese tiempo se habían hecho buenas amigas, se extrañarían y Caitlyn le hizo prometer a Margarite que la visitaría en la finca, y que se escribirían para continuar su amistad.
Esa tarde Robert hablo con Lizzy, le confesó sus sentimientos, pero ella pese a estar prendada del joven no podía olvidar las palabras de Caitlyn cuando le conto que había conocido al hombre con el que se casaría y que casualmente era el mismo que a ella tanto le había gustado y llamado la atención.
-¿Que me contestas Elizabeth? – la saco de sus pensamientos
-Yo… no sé qué decirle, me toma por sorpresa – bajo la mirada y el la tomo de la barbilla obligándola a alzar el rostro y poder mirarla.
-Bueno sé que es así, pero no me has dejado más opción que esta, eres tan tímida que no me dabas oportunidad y ahora al enterarme que te marchas, me he armado de valor, no quiero que te vayas sin que sepas que estoy muy interesado en ti.
No le quiso decir la verdad, que estaba enamorado de ella por miedo a que se asustara, pero como no estarlo, era tan bonita, tan dulce y delicada, necesitaba que la cuidasen continuamente y el estaba encantado de hacerlo, amaba a esa mujer y haría todo porque ella le correspondiera.
-Mira ¿piénsalo, si?, tu regresaras a casa y yo tengo que salir de viaje por unos negocios, es un viaje largo y tardare unos cuantos meses, pero te prometo que te escribiré y cuando regrese ya nos tendremos más confianza y te darás cuenta que mis sentimientos por ti son reales y entonces… si tú me lo permites pediré permiso a vuestros padres para poder cortejarte, ¿estás de acuerdo? - “por favor dime que si” la mira con la suplica en los ojos.
-Estaré esperando tu carta – fue todo lo que contesto, pero eso era todo lo que Robert necesitaba para saber que ella había aceptado, le tomo la mano y deposito un suave beso y se fue para despedirse de los demás, ya estaba por marcharse cuando escucho la voz de Kate que lo llamaba.
-Roooooobert… Espera - le falto un poco el aire por la carrera – ¿Te ibas a ir sin despedirte de mí? – y su rostro denotaba que le faltaba solo un poco para soltar el llanto, le extraño verla así, Kate era una chica fuerte y le dio tanta ternura que la abrazo, Caitlyn se sintió en el cielo y soltó el llanto, le fue imposible contenerse.
-¡Claro que no! Katie, Katie… es mas iba por Margarite para que viniera a despedirlos, sé que eso te gustaría, ¿verdad que si?, además somos amigos y nunca te dejaría partir sin por lo menos decir adiós...ya vamos deja de llorar, esta no es la Katie que me gusta…
Le gusto que la llamara así, Katie… Ella se separo y lo miro directamente a los ojos, de pronto pensó en darle un beso pero escucho voces y dejo el atrevimiento para después. Caitlyn le hizo prometer que estarían en contacto y le dijo que no se olvidaría de él.
Regresaron a casa y nada más llegar corrió a las cuadras, extrañaba a Altanero lo acaricio y después comenzó a cepillarlo.
-Te extrañe tanto, bonito – decía mientras cepillaba cariñosamente al animal – te prometo que mañana saldremos a dar un largo paseo tu y yo.
Caitlyn insistía a Lizzy que salieran a pasear, la relación entre ellas era menos que normal, pero es que eran tan diferentes, mientras que aun le gustaba estar en casa, la otra se ahogaba en el encierro, pero aun así Kate intento llevarse mejor con su hermana, tal vez pronto se separaría y le gustaría tener buenos recuerdos de cuando estaban juntas, esto de la separación lo pensó porque conociendo a Lizzy como ella creía conocerla, “tal vez se case pronto”, pensó y después ya no había más tiempo de fortalecer su relación. Así que cada que podía le proponía algún plan para pasarla bien, poco a poco se fueron acostumbrando a realizar actividades juntas, Kate descubrió que era divertido enseñar a los hijos de los trabajadores de la finca, claro que lo que ella enseñaba para nada eran las clases aburridas de la Señorita Harriet, su institutriz, ella les enseñaba cual era la mejor manera de trepar un árbol, de tirar una piedra y que esta rebotase un par de veces en el agua además de los largos paseos que daban, Kate montada en el brioso Altanero y Lizzy en el carruaje descubierto, así con esa nueva amistad paso el tiempo.
Cierto día llegaron 2 cartas dirigidas a la Señorita Staverley de parte del Sr. Robert Wilmot, emocionada la abrió para comenzar a leerlas, la primera no mas abrirla se emociono Robert la llamaba nuevamente Katie, le contaba que el viaje había sido pesado pero que se encontraba bien, que la ciudad era muy bonita y había cosas maravillosas que le gustaría que ella pudiese llegar a ver, le pregunto cómo estaba y que tal el regreso a casa, que extrañaba las tardes de té y las bromas de ella, le mandaba saludos y que esperaba verla muy pronto y que no se olvidara de escribirle. Era un sueño, el había prometido escribirle y ahí estaba la prueba de su interés por ella, solo era cuestión de tiempo, se apuro para abrir la segunda carta y cuando comenzó a leer para se dio cuenta que no era para ella…

Mí muy querida Liz…

Como le he prometido aquí estoy, aun cuando no físicamente como a mí me habría gustado, si por medio de esta carta en la cual le hago entrega de mi corazón, este órgano que sin su presencia y su bella mirada solo me hace sentir un hueco enorme en el pecho, ahora que la siento lejos es cuando me atrevo a confesarle que la amo… no sé que pensara usted, tal vez que es precipitado, ya lo sé, pero créame cuando le digo que esta ausencia suya me rompe el alma, me llena de un desasosiego y solo ancio el momento de poder mirarla nuevamente y perderme en su belleza y en su timidez que tanto me gustan.
Le recuerdo que estoy esperando impaciente su amable respuesta, para que este hombre que ya no es feliz sin su presciencia en mi vida… pueda tener por lo menos un respiro de esperanza.

No me alimento, no duermo, no vivo y lamentablemente sin usted Elizabeth, no muero…

Siempre suyo…

Robert Wilmot

Caitlyn se dejo caer en uno de los amplios y mullidos sillones de la biblioteca, se sentía morir, supo el momento exacto en el que su corazón se partió en mil pedazos, sintió como el alma se le escapo del cuerpo y la dejo ahí, sentada como una de sus muñecas de trapo, sin vida… su Robert y Lizzy, ¿cómo había sido capaz? Si ella le había dicho que lo quería y que nada mas estaba esperando la presentación para casarse con él, como era posible que su hermana le hiciera esto, a ella. No se lo podía creer…
El nudo de la garganta no la dejaba respirar le faltaba aire, sin darse cuenta las lagrimas le desbordaban sin poder contenerlas, estaba destrozada, se sentía traicionada por ambos pero sobre todo por Elizabeth, ¿acaso no se pavoneaba Lizzy de ser las chica más dulce y buena?, “donde estaba esas bondad ahora” pensó, o es que ella por sus arrebatos y locuras no se merecía la piedad y misericordia de su hermana, donde había dejado su timidez cuando decidió quitarle a Robert.
Odió a Lizzy con todas sus fuerzas, se sentía dolida, engañada, todo le daba vueltas estaba aturdida, jamás en toda su vida se imagino semejante traición y sobre todo por ella, que ingenua se sentía, se rio en sus adentros cuando recordó como la regañaba su madre por que ella no se comportaba como la dulce Lizzy… “que ciega estaba por creer eso de su dulce hija”, la mueca de su cara que perfilo como una sonrisa fue de lo mas cínica, que ciegos habían estado todos, Lizzy con su carita de ángel los mantenía engañados, pero a ella nunca más, la acababa de conocer como realmente era y no volvería a dejarse engañar por nadie… “pero esto no se quedara así”, pensó, hizo la promesa que Elizabeth pagaría tarde o temprano, por todo el sufrimiento por el que ella estaba pasando, y su querida hermanita sufriría igual.
-No voy a ser la única que llore la perdida de Robert – se dijo.
Zoonitha
 
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Re: DULCE DESAFIO

Notapor Zoonitha » Dom Feb 17, 2013 11:54 pm

CAPITULO 3

Se limpio las lagrimas, se aliso el vestido y salió de la biblioteca rumbo a su habitación, su semblante no mostraba ninguna emoción, solo su orgullo herido le dio el valor para levantarse y salir del hoyo profundo en el que encontraba… guardo la carta y se prometió que estaría al pendiente por si a Robert se le antojaba enviar alguna otra, no les permitiría ser feliz, si ella no lo era no lo sería nadie…
Un par de meses después llegaron dos cartas dirigidas a la Señorita Staverley, igual que la anterior esta otra también la recibió el mayordomo, y como ya tenía la instrucción de Caitlyn de que cualquier nota que recibiera por parte de los Wilmot se la entregara personalmente a ella, el hombre al recibir las misivas hizo lo que ella amablemente le había solicitado, así que se las entrego personalmente, en cuanto las tuvo en sus manos, corrió directo a la habitación, por si volvía a darle otro ataque de tristeza como la ocasión anterior…
Abrió la primera y vio que era de Margarite, le encanto tener noticias de ella, le preguntaba si se encontraba bien, que había hecho y cosas triviales y se dispuso a contestarle le inmediato, abrió la segunda y comprobó que era de Robert dirigida a Elizabeth… sintió que el corazón le latió con fuerza cuando se disponía a abrir la carta… dudo en hacerlo por el dolor que le provocaría a su corazón, pero igualmente lo hizo y nuevamente la leyó…

Mí querida señorita Lizzy…

Le informo, que hace un par de meses le envié una carta, que al parecer no llego a su destino, puesto que aun no he recibido respuesta, o dígame usted si me he equivocado y la misiva si llego a sus suaves manos, y es usted mi dulce señorita quien no ha querido dar una respuesta a este agonizante corazón… le suplico tenga piedad de este pobre hombre enamorado, que no hace otra cosa más que pensar en usted todas las horas del día…

Siempre suyo…

Robert Wilmot

Como ella había previsto le rompió de nuevo el corazón, pero esta vez hizo acopio de toda su fuerza de voluntad y su orgullo herido para no ponerse a llorar como la vez anterior… la guardo junto con la anterior. A Caitlyn se le ocurrió la idea de mandarle una carta a Robert, firmada por ella donde simplemente le saludaba y que le gustaría tener noticias de él, la escribió como si nunca hubiera recibió la primera carta. Robert se sorprendió al recibir la nota y creyó que si Caitlyn nunca recibió la carta tal vez Lizzy tampoco y esto le dio un respiro de esperanza renovada, así que envió un par de cartas mas, pero igual que en la ocasión anterior esta vez tampoco obtuvo respuesta… por lo menos no de la persona que esperaba.
En ese ir y venir de la correspondencia entre Kate y Robert pasaron los dos años que faltaban para la presentación de Caitlyn en la sociedad Londinense, en los que Caitlyn no hacía más que pasearse con Altanero y disfrutar del campo, ese animal se convirtió en sus único amigo desde que Andrew también partió fuera del país, continuamente visitaba a su tía a quien le había contad todo sucedido, y aun estaba sin creérselo, pero igual apoyaba a Kate en todas sus decisiones que la chica tomaba, continuo escribiéndole a Margarite y en ese tiempo pese a la distancia afianzaron su amistad. Las peleas con su madre se hicieron más constantes, le molestaba demasiado que la comparara con el buen comportamiento y lo dulce que era Lizzy, así que el carácter de Kate se torno mas rebelde cada vez, cierto día la Sra. Staverley le comentaba a su esposo que Caitlyn estaba insufrible y que cada vez se le dificultaba mas controlarla, que su hija no le hacia el mínimo caso y que a diferencia de Lizzy, Kate se comportaba cada vez menos como una señorita, la chica la escucho y estallo en gritos y llanto y se armo tremenda pelea que el Sr. Staverley, pese a él mismo, por que adoraba a su pequeña hija, envió a Caitlyn una temporada con su cuñada, en ese ambiente transcurrieron esos años.
Todos estaban preparándose para la partida a Londres, igual que la vez anterior se irían esta vez con tres meses de anticipación para preparar el guardarropa que Caitlyn usaría para su fiesta de presentación y para los bailes de la temporada, además querían estar en la ciudad cuando Andrew regresara del viaje que había emprendido hace casi año y medio.
Llegaron a la ciudad después de tres días de viaje y se instalaron nuevamente en la mansión, Caitlyn había insistido en llevar con ella a Altanero y para evitar nuevamente otra discusión su padre acepto.
Durante la cena, la Sra. Staverley comento:
-Caitlyn, el día de mañana iremos con la diseñadora para mandar a preparar tu guardarropa, ¿Te parece?
-Claro madre, tía – la llamo – ¿usted nos acompañara, verdad?
-Claro hija, encantada – y le devolvió la sonrisa
-Padre, ¿hay un numero límite para los vestidos? – y le dedico una sonrisa encantadora que le impidió al hombre dar una número exacto
-Solo no te excedas en la cantidad pequeña, recuerda que el próximo año habrá una nueva temporada y querrás vestidos nuevos, pero tú elige lo que más te gusta.
-Gracias padre, quiero lucir verdaderamente hermosa –estaba emocionada
-Ya lo eres tesoro
-¿Y tu Elizabeth también nos acompañaras verdad?, lo pregunto por qué tus vestidos ya no están como para lucirse en ninguna reunión.
-Caitlyn – le llamo su madre la atención – que comentario tan poco delicado
-Pero es la verdad madre, no estoy diciendo algo que sea mentira – le espeto
-Ella tiene razón madre y por favor dejen de discutir, no empiecen, por dios – les dijo tímidamente Lizzy.
-Pero no es para que te molestes hermanita – y le sonrió
Continuo hablando con su tía y su madre, y deliberadamente excluyó por completo a Elizabeth de la conversación, cuando la chica intentaba hacer algún comentario se apresuraba a decir algo mas y desviaba la atención hacia ella, tenia practica pues lo venía haciendo desde hace tiempo, como parte de su secreta venganza contra su madre.

Se encontraban en el estudio de la diseñadora, la misma mujer que había confeccionado el guardarropa de Elizabeth, pero ella no era igual que su hermana así que opto por solicitar diseños más exclusivos que Lizzy, le tomaron las medidas y selecciono las telas, sedas, encajes, algodón de hilos muy finos, Brocados, raso, tul, organiza y otras más… escogió vestidos para el día, de montar, otro par de vestidos de viaje, para las fiestas de esa temporada y al final dejo el más importante de todos, el de su presentación, quería algo realmente espectacular, cuando la Madame le mostro el diseño de un vestido en capas confeccionado de una tela con un tejido de textura muy suave, en seda, le encanto hicieron unas cuantas modificaciones a solicitud de Kate, después de casi 5 horas metidas en el taller finalmente salieron todas muy satisfechas y contentas, el primer paso para la fiesta de presentación estaba en proceso, solo unas cuantas pruebas y los vestidos estarían listos para ser usados.
Faltaba un mes para la presentación cuando recibieron una carta de Andrew donde les informaba de su llegada para el evento y les anunciaba una grata sorpresa...
Los días transcurrían para Caitlyn entre cepillar a Altanero y dar pequeños paseos por los parques, siempre bajo la supervisión de su madre y la compañía de Elizabeth, también había aprovechado para frecuentar a Margarite y conocer a otras chicas de su edad, por cortesía invitaba a Lizzy a tomar el té con ellas pero la chica nunca aceptaba, prefería acudir a la iglesia o quedarse leyendo en el jardín de la casa, y así, por fin pasaron las semanas restantes.
Ese día iría al muelle a recoger a Andrew, estaban todos felices, hacía mucho tiempo que se había marchado y lo extrañaban, sobre todo Kate…
-Caitlyn ¡por dios!.. Bajaras algún día, pareciera que no tienes ganas de ver a tu hermano porque de ser así ya estarías lista desde hace mucho, como nosotras – la apremio su madre.
-Claro que tengo muchas ganas de ver a Andy madre, es solo que quiero que me vea muy bonita… - y sonrió encantada
-Tú siempre estas bonita Kate – le confirmo Lizzy
-Sí, lo sé – le dijo con el menos enfado -Pero quiero estarlo todavía más…hace mucho que no nos vemos y he cambiado algo, así que hay que darle la mejor impresión de su hermanita y una grata bienvenida, no crees Liz.. - sabía que así la llamaba Robert y que cada vez que ella le decía ese diminutivo de su nombre ella lo recordaba y sufría un poco.
“Es lo menos que se merece”, pensó… pues aun que no lo reconociera, aun lo amaba, y quería olvidarlo por eso estaba tan ansiosa por la presentación quería conocer a otros chicos, aun que sabia en el fondo que ninguno seria como Robert, alguna vez le había dicho a su padre que cuando se casara, seria con un hombre como él, tierno, cariñoso, educado y que amaba tanto a su madre por sobre todas las cosas… Y ella también quería un amor así… y lo tendría, se dijo.
Cuando por fin llegaron al muelle, vieron que del barco empiezo a bajar un gran número de pasajeros, que felices regresaban a casa y otros que se encontraban felices por visitar la hermosa ciudad de Inglaterra. Vieron cuando Andy comenzo su descenso por uno de los pasillos de primera clase de la nave, y en ese momento Kate echo a correr hacia él…
-¡Caitlyn Staverley! – grito disimuladamente su madre, en un intento de que su hija guardase la compostura, aun cuando en el fondo ella también deseaba hacer lo mismo, extrañaba tanto a su hijo.
Detrás de Andy en el pasillo, impaciente esperaba Demián Lemacks Conde de St. Albans, a que los pasajeros terminaran finalmente de bajar, cuando de pronto vio entre la multitud la figura de una chica que corría desesperada hacia el área de desembarco, le hizo gracia el ímpetu que demostró la muchacha, de la cual solo pudo ver su figura abriéndose paso entre el gentío, y mientras esperaba se dio cuenta que la chica tenía un hermoso cabello cobrizo y que cuando le daba la luz del sol se le veía ligeramente más rojo, distinguió su figura esbelta, de estatura regular, le pareció incluso que la frágil criatura en algún momento quedaría bajo las pisadas de la multitud, cuando de pronto, la vio llegar al pie del pasillo por donde él estaba por descender, se sorprendió al darse cuenta, que la muy testaruda logro atravesar el mar de gente que se interponía a su paso y finalmente tuvo una percepción más clara de la chica, tal como se había percatado a los lejos el hermoso cabello cobrizo caía de forma desigual por el rostro de la muchacha, supuso que por el trote, del cuerpo esbelto que antes vio, se percato que estaba lleno de curvas, unos pechos pequeños, redondos y firmes que subían y bajan rápidamente debido a la carrera, una cintura estrecha y las caderas se le antojaban perfectamente redondeadas con unas nalgas igual de redondas, cuando su escrutinio ascendió, miro la larga línea del elegante cuello y se le antojo lamerlo de principio a fin, la boca pequeña que se enmarca con esos labios carnosos y rosados le parecieron deliciosos, las mejillas llenas de color por el trote, el color de su piel no era el blanco lechoso de los ingleses, por el contrario era cremoso y parecía ligeramente sonrosado seguramente se pasaba mucho tiempo bajo los rayos del sol para tener ese delicioso tono, pero lo que más les sorprendió fueron sus ojos, nunca en toda su vida vio unos ojos así, azul como el mar en calma y llenos de vida enmarcados por largas y tupidas pestañas profundamente negras, le gusto perderse en sus ojos y mas al darse cuenta que la joven cada vez se encontraba mas emocionada y su mirada lo refleja, quien será el maldito suertudo que tendrá a esa mujer, le dolió la entrepierna, ahora le pareció que había sido mala idea no buscar compañía femenina durante el viaje y antes de este.
-¡Andy! - grito Kate y se colgó del cuello de su hermano en el mismo instante que este puso un pie en tierra firme, detrás el Conde se quedo petrificado, se dio cuenta que el maldito suertudo no era otro que su amigo y le miro extrañado ¿por qué si en casa tiene una belleza como esta esperándolo, jamás la menciono?… hablo de sus hermanas una chica Elizabeth y la otras más pequeña no recordaba su nombre, quien se acuerdada un par de niñas una tímida y la otra pequeño demonio, como su amigo la llamaba, pero esta mujer porque no mencionarla?, miro como Andrew enrollaba su brazo en la estrecha cintura, como la abrazaba y le daba un par de besos en la mejilla, le dio rabia, la había deseado nada más verla y ahora se quedaría con las ganas puesto que era, a leguas se notaba, la mujer de su amigo, porque que otra mujer se dejaría abrazar de ese modo en público, a no ser que fuera una fursia, pero esta tenía pinta de ser una dama, pero nadie mejor que él sabía que también a las damas les corre sangre por las venas. Miro como seguían abrazados riendo y disfrutando de ese íntimo momento, cuando sin poder evitarlo carraspeo, ese abrazo le estaba afectando más de lo normal, debido a la falta de actividad sexual, pensó.
Andrew aun con la chica en brazos se hizo a un lado y le dio espacio para bajar, lo tomo por sorpresa cuando le dijo:
-Conde, tengo el orgullo de presentarle a mi adorada hermanita, la demonio, Caitlyn Staverley – aun tenía su brazo en la cintura de la mujer y fue cuando entendió por que una señorita de sociedad se había dejado abrazar así por un hombre ante la vista de todos, gracias al cielo Andrew era solo el hermano de esa belleza y él volvía a tener oportunidad con la chica, sonrió.
-Encantado de conocerla señorita, Demián Lemacks Conde de St. Albans, a sus pies – tomo la mano de la joven y deposito en ella un beso tan suave, que le pareció más una caricia y Caitlyn sintió que se le erizo la piel, sintió también como su cuerpo tembló por los calosfríos ante esa suave cortesía.
En esos breves instantes ella se dio cuenta de que el hombre era alto, incluso más que su hermano, con unos ojos negros muy intensos y cautivadores que la tenían atrapada bajo su mirada, la nariz recta, la barbilla fuerte, en general su cara era el rostro de alguien acostumbrado a ordenar y ser obedecido, el cabello igualmente negro, un poco largo, hasta la nuca, y entre lacio y ondulado, delgado pero muy atlético, lo cual le daba un aspecto felino, con la espalda ancha y unos brazos musculosos se marcaban perfectamente debajo del saco, el pecho se le antojo fuerte bajo la camisa, la cintura y las caderas estrechas, sobre unas piernas largas que también se marcaban musculosas bajo ese traje color negro que le quedaba como guante.
-Es un placer – contesto e hizo una inclinación y secretamente dio gracias a su cuerpo por responder con el mínimo de educación y decoro, el hombre la había dejado paralizada, que guapo es, pensó e instintivamente le sonrió coqueta.
Ante su sonrisa, el Conde de St. Albans se quedo también al igual que la chica, prendado de ella, él que pensó que no podía ser más hermosa, y ahí estaba sonriéndole con tal candidez y coquetería que se le antojo seductora, “que diablos me pasa” se dijo, pero es que la hermanita de Andrew era todo un descubrimiento, le correspondió con una sonrisa tremendamente sensual y la mirada cargada de un hambre que lo consumía, Caitlyn no supo descifrar la mirada del hombre pero sintió que le temblaron las piernas y dio gracias de que ya no le sostuviera la mano por que se habría dado cuenta del incremento de su repentino nerviosismo.
Todo eso había pasado en cuestión de segundos.
Mientras Andrew se despedía del Conde, Kate lo miraba de reojo y continuaba regodeándose de su virilidad, él también le dedico un par de miradas disimuladas pero que hubieran dejado a cualquiera petrificado por lo intensas, quedo en verse pronto con Andrew y vio como este le ofreció el brazo a Kate y se alejaron rumbo al carruaje de la familia para saludar al resto.
Demián la vio alejarse, no había percibido nada, solo ese leve instante en que esa pequeña demonio, como la llamaba su hermano, le había dedicado la más espectacular de las sonrisas y la sorprendió mirándolo de soslayo, había tenido a dios gracias de mirarlo con esos hermosos ojos, la vio contonearse ligeramente y le gusto aun mas, sintió como su entrepierna le daba el visto bueno a la muchacha y lo llenaba de ansias por desfogar toda esa pasión acumulada, no era un beato, por el contrario era un hombre que gustase de las mujeres y estas de él, y había pasado demasiado tiempo sin actividad y al ver a esa belleza de ojos azules perdió toda resistencia.
En esos momentos en que se perdía de su vista, bajó Robert, que se había quedado rezagado hablando con el capitán y se había perdido de tan maravilloso recibimiento, lastima por él, pensó…
-Listo – le dijo un sonriente Robert Wilmot
-Como siempre – sonrió con un nuevo humor
-Me he perdido de algo, hace apenas menos de una hora estabas de un humor de perros y ahora… mírate pareces otro, ¿pareciera que viste un ángel?
-Mejor que eso, amigo, mucho mejor que eso – sonrió al recordar la belleza de mujer que acaba de conocer y el solo recuerdo le ocasiono nuevamente una punzada de deseo – bueno vámonos, me urge llegar…- más bien le urgía desfogarse con ayuda o sin ella, con un demonio que lo necesitaba.

Mientras en la casa de los Staverley los preparativos para el debut de Kate y el recibimiento de Andrew estaban en todo su esplendor, los sirvientes corrían de un lado a otro preparando los arreglos florales y limpiando minuciosamente el salón, el jardinero podaba las plantas y daba a los arbustos encantadoras formas, habían pensado hasta en el mas minúsculo de los detalles. Esa noche durante la cena, celebraron íntimamente el regreso del primogénito de los Staverley y este a su vez les informo que tenía una noticia importante que darles…
-De que se trata, hijo – pregunto el Sr. Staverley
-Anda, hermano cuenta no nos tengas con la intriga – le decía Andrew
-Niña por dios, como quieres que el muchacho informe nada si no le dejan hablar – los regaño su tía Victoria – hijo por favor adelante – e hijo un gesto con la mano donde le cedía nuevamente la palabra
Andrew exhalo y finalmente dijo - Les anuncio familia que estoy enamorado y quiero casarme -Soltó de sopetón, todos se quedaron sin saber que hacer o que decir por unos segundos, así que Andrew prosiguió, - además ya la conocen, es Lady Margarite Wilmot - de nuevo todos se quedaron sin habla nadie ni siquiera Kate sabía que su hermano y Margo como ella le decía cariñosamente estaban enamorados, ¿porque ninguno de los dos se lo había confesado? - Pensó
-Felicidades hijo, me alegro que finalmente decidieras formar tu propia familia – le dijo su madre
-Estoy muy contenta por ti Andrew – dijo Lizzy mientras sonreía
-Felicidades Andrew – comento el padre de este
Todos lo felicitaban menos Caitlyn y Andrew se dio cuenta
-¿Y tu hermanita no dices nada? – Pregunto un sonriente Andy – Margarite y tu sois amigas ¿acaso no te da gusto?
-¡NO! – grito y se puso de pie – ¿por qué no me lo habéis dicho Andy? ¿Ya no confías en mí? Y Margarite no entiendo, se supone que somos amigas y porque me lo oculto. Así que NO! No estoy contenta –grito nuevamente
-Kate, yo le pedí a Margarite que no dijera nada incluida tu
-¿Por qué?
-Yo mismo quería informarles y darles la noticia, de hecho se supone que se las daríamos juntos pero no me he podido aguantar esta felicidad y lo quise compartir,
Con ustedes, contigo Kate por favor no te enojes y menos con Margo, ella quería decírtelo pero yo la hice prometerme que no te diría nada.
-¿Eres feliz? – le pregunto de pronto
-Ahora que he vuelto y que estoy enamorado de una mujer maravillosa a la cual pronto le pediré matrimonio, te puedo decir que sí, soy muy feliz Caitlyn. Kate se mordió el labio, suspiro y miro a su hermano largamente, sin decir nada, solo después de unos momentos.
-Está bien – hizo un puchero – si tu eres feliz igual yo Andy, pero Margo me va a oír - el muchacho rodeo la mesa y abrazo a su hermana fuertemente, estaba nervioso ante la reacción de Kate, sabía que ella y Margarite eran amigas pero su hermana era muy posesiva con las cosas y con las personas, pero todo había resultado muy bien.
Zoonitha
 
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Re: DULCE DESAFIO

Notapor Zoonitha » Dom Feb 17, 2013 11:55 pm

CAPITULO 4

Un par de días después Kate recibió un mensaje por parte de Margarite, donde le informaba que si ella estaba de acuerdo pasaría esa tarde a tomar el Té, el mensajero espero la respuesta de Caitlyn y se dirigió a casa de los Wilmot con esta en sus manos.
Margarite recibió el mensaje y le extraño que esta viniera dentro de un sobre cerrado con el sello personal de Caitlyn, y se apresuro a abrirlo…

Querida Margo:

Por supuesto que me complace el recibirte, sabéis que siempre eres bienvenida en esta casa, además te tengo una gran sorpresa y estoy impaciente por contarte… Nos vemos a la hora de siempre, con cariño…

Caitlyn Staverley

Lo que su amiga quería contarle debía ser realmente importante como para sellar el sobre, por lo general sus mensajes siempre iban simplemente doblados pero este estaba dentro de un sobre y sellado con la inicial de Kate… eso la intranquilizo.
Más tarde cuando llego a casa de los Staverley estaba muy nerviosa, conocía a Caitlyn y sabia más que nadie que su amiga tenía un carácter difícil, por las buenas era grandiosa pero por las malas, es terrible, ella sabía lo que Kate le había hecho a su hermana con las cartas de Robert y aún cuando en un principio a ella le pareció que Kate tenía razón después lo había dudado, quienes eran ellas para meterse en las decisiones de otros, además Robert era su hermano y había elegido libremente, y Lizzy aun cuando no la conocía muy bien se le veía que era buena persona y así debería de serlo porque de haber sido de otra forma Robert jamás habría puesto sus ojos en ella, con esto en la cabeza llego hasta la puerta principal, toco a la puerta y como ya la esperaban la dirigieron directamente al jardín, donde Caitlyn le aguardaba, le había informado el mayordomo, así pues se con paso nervioso se dirigió hacia el lugar donde solían tomar el té
-Hola! Margo – saludo una Kate radiante
-Hola Kate – contesto simplemente y se prestó a tomar asiento
-¿Te sirvo? – e hizo una seña con la mano hacia la tetera
-Si por favor…
Una vez que le sirvieron el té, dijo sencillamente “gracias”
-No hay porque... y bueno sabrás que mi hermano finalmente llego, estoy muy feliz…
-Si lo sé y me alegro por ti, yo también estoy feliz, por qu….
-¿Si? Y ¿por qué? La interrumpió creyó que le diría algo sobre Andy
-Bueno - dijo tímidamente – Robert también ha regresado – le confeso
Caitlyn se quedo muda, jamás se espero eso, Robert su Robert por fin había vuelto y justo a tiempo, que maravillosa era la vida y el destino finalmente le sonreía, volvería a verlo y esta vez estaba en igualdad de circunstancias que su hermana, ya no era la niñita que él había conocido años atrás, ahora era una mujer y una muy hermosas, así que ya verían todos a quien elegiría Robert al final…ella se encargaría de ser la elegida de su corazón…
-¿Caitlyn?, Kate… - la llamo nuevamente, sacándola de sus propios pensamientos – te encuentras bien…
-Claro que si – movió ligeramente la cabeza y paso su mano por el cuello y el lóbulo de la oreja, en ese gesto tan característico de Kate, cuando algo la intranquilizaba, se mordió ligeramente el labio y sonrió – solo que de pronto recordé que mañana tengo que ir a la prueba final de vestido, me lo entregan solo un par de días antes de la recepción – mintió - pero que me decías, que Robert ha vuelto? – olvido por completo el propósito de hacer sufrir un poco a Margo por haberle ocultado que ella y Andy estaban enamorados y se concentro en saber todo acerca de lo que había hecho Robert en ese tiempo de ausencia…
Después de tres horas de sacar información, de hacer que Margo le prometiera que le avisaría de cualquier cosa de Robert, la chica se despidió de Caitlyn…
Subió a su habitación por su bolso y su sombrero, tenía que salir al estudio de la diseñadora, ahora que Robert estaba aquí tenía que lucir más que hermosa y para eso debería hacerle uno ajustes al vestido que usaría esa noche…
Le pidió a su tía que la acompañara, dado que no se le permitía salir sola en la ciudad, a diferencia que cuando estaban en la finca, que iba y venía sin compañía por todos lados… esa situación le desagradaba sobremanera… ella prefería hacer las cosas a su modo.
-Kate, no te parece un poco apresurado este cambio, ¿además estás segura de que tu madre no pondrá el grito en el cielo una vez que se entere lo que has hecho?
-Tía, claro que no! Además solo quiero quitar uno volantes que pensándolo mejor no va bien con el vestido nada mas, anda por favor – suplico e hizo un puchero de niñita mimada – por favor –repitió y puso una cara de suplica con la que sabía que Victoria quedaría desarmada
-Está bien, ve y dile al cochero que prepare el carruaje, ahora bajo.
-Gracias – grito mientras salía corriendo de la habitación rumbo a las caballerizas para avisar al cochero y de paso dar un vistazo a Altanero.
Le informo al cochero que preparara el carruaje y su fue al establo donde estaba su caballo, nada más verla el animal le lanzo un relincho de bienvenida, un sonido suave y cariñoso al reconocer a su dueña.
-Hola! Bonito, me he portado muy mal contigo dejándote aquí tanto tiempo abandonado, pero te prometo que mañana tú y yo saldremos a dar un largo paseo – le decía mientras acariciaba al caballo, el animal parecía entenderle y dio otro relincho, Kate se despidió de Caramelo y partió rumbo a la casa. Una vez en el carruaje, le propuso a su tía ir a la chocolatería, esos dulces le encantaban y a Victoria esta idea le gusto puesto que también era asidua compradora de estas delicias.
Llegaron con la diseñadora, una mujer francesa muy elegante y con un sentido de la moda más que exquisito, Madame Michelle Sainte-Maure, Kate le explico la única modificación que quería realizar en el vestido, Madame Michelle le sonrió encantada, la idea era de lo más novedosa y muy elegante pues no enseñaba más de lo que debería una señorita de sociedad, pero si resultaba sumamente sensual y llamativo para el sexo masculino.
Cuando entraban en la tienda Demián las observo sumamente agradecido por su buena suerte de encontrarse con aquella hermosa aparición, las espero a que salieran y se dirigió con pasos decididos hacia el carruaje que aguardaba por ellas, pero se sorprendió al darse cuenta que las dos mujeres iniciaron su caminata hacia el sentido opuesto del carruaje, así que decidió seguirlas, las vio entrar en la Chocolat Dèlicieux, se encamino a la tienda y la vio a través de la vitrina. Kate estaba fascinada quería probar de todo y comprar de todos, finalmente se decidió por el “chocolate amer o chocolate Amargo”, que es una mezcla de chocolate puro y azúcar sin ningún otro añadido. Salían de la tienda y se dirigían al carruaje cuando Demián no resistió la tentación de hablarle.
-Señorita Staverley – al escuchar su nombre Caitlyn se volvió y se encontró con la mirada de unos ojos negros que la veían intensamente, Demián le dedico una sonrisa de medio lado seductora – es un placer volver a verla, señorita – tomo la mano de Kate y la beso pero sin apartar la mirada de ella. Caitlyn sintió como un escalofrió recorrió su cuerpo, y que este iniciaba donde el Conde acabada de besarla, era la segunda vez que le pasaba con ese hombre.
-Buenas tardes Sr. Lemacks – respondió simplemente
-Disculpe mi torpeza, - se disculpo con Victoria – Soy Demián Lemacks Conde de St. Albans un placer conocer a la madre de Andrew y de la Señorita Staverley – le tomo la mano y la beso con cortesía, pero sin la mirada intensa que había dedicado a Kate
-Está equivocado Conde yo no soy la madre de Kate, aun que me habría gustado que así fuera, soy su tía Victoria Kent, es un placer – hizo una pequeña reverencia
-Por favor disculpe nuevamente mi torpeza – que le pasaba nunca había cometido ese tipo de indiscreciones pero es que esa mujer lo volvía loco
-No se preocupe, al contrario me alaga que piense que una joven tan hermosa como mi sobrina sea mi hija – se volvió hacia Kate y le dijo – ¿imagino que ya habrás invitado al Sr. Lemacks a la fiesta que se dará por tu debut? –alzo la ceja de manera interrogativa.
-La verdad no tía, ya sabes cómo es mamá y se me hubiera atrevido a hacer tal cosa, cancela todo y me manda al convento y esta vez sin importarle la opinión de papá, así que disculpaos Conde
-No os preocupéis, yo de igu…
-Kate tiene razón, así que de modo que ella no lo puede invitar, pues nada lo invito yo, a mi ya no puede obligar a irme al convento y tampoco me parce que la superiora me recibiría gustosa… - se rio y Caitlyn se unió a su risa.
Demián la miraba embelesado, esa mujer le gustaba como ninguna otra le había gustado desde hace mucho, de pronto Kate lo miro y dejo de reír, no supo si ella vio en sus ojos el deseo que sentía por ella, pero vio gratamente cuando la chica se sonrojaba con su sola mirada, se le antojo besarla ahí mismo.
-Discúlpeme Conde – dijo victoria – al parecer he hablado de mas, pero es que usted me paree un hombre muy agradable y siendo amigo de mis sobrinos, pues le tomado confianza nada más conocerle, si tenemos el honor de seguirlo frecuentando se dará cuenta de que así suelo ser, por favor no piense mal y menos de mi querida Caitlyn.
-Por supuesto que no madame, jamás haría tal cosa, y sobre todo tratándose de la familia de Andrew. Además me agrada de que me tenga esa consideración así que por favor llámeme Demián
-Me parece muy bien y usted puede llamarme Victoria, tantos formalismos me exasperan un poco
-Señorita Staverley, Victoria – sonrió – ha sido un verdadero placer charlar con ustedes pero tengo asuntos que tratar que requieren mi presencia, de modo que aun cuando me encantaría quedarme más tiempo con vosotras, debo retirarme
-Por supuesto, Demián le entendemos, y ha sido un gusto conocerte
-Hasta luego Sr. Lemacks –dijo Kate e hizo una inclinación con la cabeza y le lanzo una mirada llena de inocente coquetería que al Conde no le paso inadvertida.
Demián se acerco a ella sin dejar de mirarla atrapándola, le tomo nuevamente la mano y así viéndola fijamente a esos ojos azules que lo seducían y en los que le encantaría perderse, se llevo la mano de Caitlyn a la boca y la beso.
-Hasta luego – dijo simplemente y se retiro. De haberse quedado más tiempo abría sido muy notoria su urgencia, “que diablos me pasa, es hermosa si pero he estado con muchas mujeres igual de hermosas”, pensó. No entendía cómo es que su cuerpo reaccionaba instantáneamente nada más verla.
Por su parte Caitlyn y Victoria hablaban del Conde, de lo bien parecido que era, que si era agradable y atento, simpático y de más…
Mientras que Demián se sentía verdaderamente contrariado y muy confundido por toda esa oleada de nuevos sentimientos que lo embargaban… “esa muchachita me gusta, me gusta mucho”, pensaba.

Kate se disponían a subir al carruaje cuando una familiar voz la llamo a su espalda -Katie?
Sintió como se le ponía la piel de gallina nada más escucharlo, no sabía si tendría el valor de girarse y verlo de frente, llevaba esperando ese momento por mucho, mucho tiempo, como sería volver a verle, ver sus ojos su expresión tranquila, pero de pronto recordó que él estaba interesado en Lizzy, se lleno de orgullo, alzo la barbilla y se giro…
-Buenas tardes Sr. Wilmot
-Vaya pero que formalidad, parece que ya no estoy frente a la chiquilla Katie, mis disculpas señorita – dijo riéndose un poco, le extraño la manera en que ella lo trato – buenas tardes Señorita Staverley, madame – dijo muy cortésmente
Kate no se pudo resistir y se echo a reír, pero que estaba haciendo acaso echaría a perder la ventaja que tenia sobre su hermana, Robert la consideraba su amiga así que eso ya era algo, ahora ella le demostraría que en efecto ya o era más aquella chiquilla que había conocido tiempo atrás, que era una mujer
-Hubiera visto tu cara Robert, parecías contrariado
-La verdad es que si, yo creí que aun con la distancia y el tiempo seguiríamos siendo amigos, que no te olvidarías de mi y menos si mi hermana y vos son tan cercanas.
-Así es, no me he olvidado – y al decirle esto le lanzo una mirada seductora, que Robert malinterpreto como una broma mas – pero no ha sido por tu hermana
-Caitlyn – le dijo Victoria que se sorprendió de la audacia de la joven
-Ha sido por los gratos recuerdo que guardo de Andy, Robert y Yo paseando por Londres tía, no te escandalices
-Me da gusto ver que no has cambiado, que sigues siendo la misma muchachita que conocí, Andrew te ha echado muchos de menos
-Bueno si cambie, ya no soy una chiquilla dentro de unos día será mi presentación y por fin podre asistir a todos esos bailes, ¿vendrás verdad? – pregunto de pronto
-Claro que si no me lo perdería por nada, sabes que te tengo mucho afecto, a toda tu familia y por supuesto que me he dado cuenta que ya no eres esa chiquilla traviesa
A Kate el comentario de que sentía un gran afecto por toda su familia no le gusto para nada, sabía que se refería a Lizzy, y lo que Robert le pregunto a continuación termino por confirmar sus sospechas
-Y como está tú hermana, la Señorita Elizabeth
-Muy bien, igual que siempre – le extraño que la llamara por su nombre completo y no Lizzy como lo había hecho en la carta, tal vez porque estaba Victoria presente.
-Me alegro – continuaron charlando por un rato mas, Kate estaba encantada teniendo la atención de Robert solo para ella, le lanzaba discretas miradas entre coquetas e infantiles tampoco podía ser muy directa debía esperar, pero que tormentoso era tenerlo tan cerca y no poder acariciarle, fue Victoria quien la saco de si ensoñación diciéndole que tenían que regresar a casa y así pese a su renuencia de partir se despidieron de Robert.
Zoonitha
 
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Re: DULCE DESAFIO

Notapor Zoonitha » Lun Feb 18, 2013 12:28 am

CAPITULO 5

Finalmente el día de la gran fiesta llego, el gran salón de casa de los Staverley se encontraba bellamente decorado, lleno de flores blancas de diferentes estilos. El jardín también estaba lindamente decorado, al igual que el camino que daba a la entrada principal de la gran mansión. El salón comenzó a llenarse poco a poco, todos los jóvenes estaban ansiosos por ver bajar a la joven Señorita Staverley, la habían visto de lejos por las calles de la ciudad y los había dejado boquiabiertos con su belleza. La familia Wilmot hizo presencia en el salón y acompañándolos iba el Conde Demián Lemacks, que se sentía extrañamente nervioso por ver de nuevo a esa hermosa mujer que le había robado la tranquilidad.
Se llego la hora de que Caitlyn bajara, nadie ni siquiera su madre había visto el vestido que la chica había elegido para su fiesta de presentación, solo Victoria sabia como era en realidad y aun que en un principio se escandalizo un poco, después lo asimilo tranquilamente, como todas las locuras de su adorada Kate. De pronto los músicos anunciaron que la joven haría, finalmente pensaron algunos, la tan esperada entrada al salón. Todos se giraron hacia la escalera y segundos después la vieron aparecer en lo alto de esta, la gran mayoría se quedo paralizado, los caballeros por la belleza de la joven, las otras jovencitas por la envidia que les corrió nada más verla y reconocer que tendrían a una fuerte competidora y las señoras, sobre todo la madre de Caitlyn, por el vestido que tan elegante y descaradamente portaba su hija, sintió ganas de correr y jalarla hacia la recamara y obligarla a cambiarse, pero no podía hacer eso ya que significaría un escándalo mayor, mas del que por sí solo ya seria, pero ya hablaría con ella mas tarde y supervisaría de ahora en adelante cada uno de los vestidos de su atrevida hija.
Caitlyn sonrió a los presentes y Demián sintió que una punzada le encogió el corazón, si creía que no se podía ser más hermosa, Caitlyn acababa de sacarlo de su terrible error, ella estaba más que eso, parecía una diosa, una aparición, por dios tiene que ser irreal pensó, lo tenía atrapado, hechizado, sencillamente estaba embelesado por esa mujer de belleza indómita que les dedicaba una dulce sonrisa y una desafiante mirada.
El vestido azul zafiro, le hacía resaltar los bellos ojos azules y el cremoso tono de su piel, llevaba el cabello sencillamente recogido en un chongo a mitad de la nuca con ligeros mechones que se desprendían de la parte baja de esta, en la parte superior el cabello se le miraba como con ondas, en conjunto el peinado le otorgaba un aspecto de belleza natural, que en efecto tenia y que por eso mismo no necesitaba de largas horas de arreglo como el resto de las mortales…
El vestido tenía un corte muy sencillo, el talle llegaba a la cintura y de ahí se extendía una amplia falda de Shifon de Seda que caía ricamente hasta el piso, la parte alta de este era todo lo contrario, el corte Strapless fue lo que causo el grito ahogado de las señoras, nadie nunca se había atrevido a usar un vestido así, en la parte del talle una fina cintilla de seda con bordados en relieve de hilos de plata se entrelazaba desde la cintura hasta la parte baja del busto como si estuviera sujetándola.
Kate se detuvo en lo alto de la escalera y vio a su hermano y a su padre en medio del salón y entonces les dedico una sonrisa espectacular, de inmediato se escucho el wow que exclamaron los caballeros presentes al ver la belleza de la chica, y sin más, muy segura comenzó a bajar lenta y parsimoniosamente - le pareció al conde, quien sentía el enorme deseo de tomarla en brazos y sacarla de ahí, robársela de ser necesario – el padre de esta la esperaba al pie de la escalera para conducirla al centro de la pista y así dar por iniciado formalmente el baile, el pobre Sr. Staverley también estaba molesto con su hija, obviamente que la encontraba hermosa, desde siempre le había parecido así, una vez que Caitlyn llego a su lado y para tranquilidad de su padre, este se dio cuenta que debajo del escote una fina y delgada tela color piel cubría la parte superior del busto, pasando por los que desde lejos parecían unos desnudos brazos hasta llegar a las delicadas muñecas de la joven, ese sencillo y transparente pedazo de tela hizo que la molestia del Sr. Staverley se esfumara, al llegar al lado de su padre Kate le sonrió y este le guiño un ojo en complicidad, le ofreció el brazo y se dirigieron al centro del salón.
La pieza comenzó a sonar y padre e hija se sintieron observados por todo los presentes, las señoras, después de observar la fina tela que cubría la anterior desnudes de Kate, se sintieron más tranquilas al igual que la madre de la chica, que pese a esto no olvidaba que hablaría muy seriamente con ella.
-Cuando me case, - comenzó a decir Kate - será con un hombre como tú, que continúe consintiéndome y mimándome – dijo muy segura
-Cuando te comprometas en matrimonio tesoro, solo espero que lo hagas con el hombre del que estés realmente enamorada – las palabras de su padre la dejaron pensativa
De lejos Lizzy observaba como Robert se sumaba al grupo de caballeros que admiraban plácidamente a Kate, sintió tristeza y ganas de llorar, pensaba escabullirse del salón pero una voz en su espalda la detuvo. Era Demián quien en un intento por olvidar los planes que comenzaban a surgir en su cabeza sobre la mejor manera de robarse a Kate esa misma noche, comenzó a moverse por el salón con el afán de distraerse y fue cuando vio a Elizabeth, de inmediato se dio cuenta que la mirada de la chica viajaba de Robert hacia la pareja que se encontraba en el centro de la pista y obviamente su amigo no estaría interesado en el Sr. Staverley, eso le molesto un poco hizo una mueca de enfado, camino hacia Elizabeth decidido a verificar sus sospechas y la tristeza que vio en los ojos de Lizzy le confirmo lo que él pensaba, la chica estaba enamorada o por lo menos ilusionada con el bueno de Robert.
-Buenas noches, soy Demián Lemacks – hizo una leve inclinación al presentarse – usted debe ser la Señorita Elizabeth hermana de Andrew – fue mas una afirmación que una pregunta
-Así es – respondió Elizabeth – Es usted amigo de mi hermano?
-Por supuesto – sonrió maliciosamente - y también del Sr. Wilmot – quiso ver la reacción de la joven al nombrar a su amigo
Oh – dijo ella simplemente y bajo la vista esperando que el Conde no se hubiera dado cuenta de las miradas que dirigía a Robert y a su hermana simultáneamente.
-Qué hace usted escondida en un rincón y tan sola señorita Staverley, pareciera que quisiera esconderse de alguien y privarnos de su hermosa presencia – le dijo sencillamente sin el afán de hacerla sentir mal, solo queriéndose ganar la confianza de la chica
-Es usted muy amable Sr. Lemacks, pero le aseguro que yo en ningún momento he…
Demián se rio interrumpiendo la justificación de la muchacha - Le aseguro señorita que solo estoy bromeando con usted, disculpe por favor si la he molestado de algún modo – la miro y ella vio que en sus ojos había verdadera sinceridad, lo miro directo a los ojos y entonces sonrió y le dijo - No se preocupe, os aseguro que no me he sentido ofendida…Demián la miro detenidamente por primera vez, era bonita en verdad, y tenía un aura angelical, se notaba que debía ser tierna y obediente, además de bastante tímida, todo lo contrario a su despampanante hermana menor, que brillaba como rayo de sol, que exudaba vitalidad, energía, fuerza y que estaba llena de vida, que diferentes, pensó.
Continuaron platicando y riendo, Demián le conto un par de anécdotas de cuando conoció a Andrew y así estaban muy entretenidos, cuando termino la pieza el Conde se cercioró de que había sido Andrew el afortunado que tendría la segunda pieza de baile con Kate y continuo con la historia, al parecer todos estaba absortos viendo a la muchacha y el único que advirtió que el conde y Elizabeth estaban tan cómodos platicando entre ellos fue Robert, la intimidad que vio entre ellos no le gusto en lo absoluto, tenia aprecio por Demián pero le conocía lo suficiente para saber que era un conquistador nato, que aun sin proponérselo enamoraba a las damas y estas caían rendidas a sus pies, así que se dirigió hacia ellos, el todavía tenía sentimientos por Elizabeth, sentimientos muy fuertes que resurgieron con más vigor una vez que volvió a verla.
-Buenas noches Demián, señorita Staverley – hizo una leve inclinación cuando se dirigió hacia la chica y le dedico una tierna sonrisa, a la que esta correspondió con una inclinación de cabeza y una mirada de tristeza le pareció a Demián, acaso el burro de Robert no se daba cuenta que la chica era un verdadero encanto y no le correspondía, si él no hubiera estado ya prendido de la belleza de Caitlyn pero sobre todo de su vitalidad y del deseo que esta le hacía sentir se habría enamorado de Lizzy, pero ya no había remedio, su cabeza “chica” había decidido por él, aprovecho ese momento para dejarlos solos y darles un poco de intimidad y así poder escabullirse hacia el centro del salón donde solicitaría la siguiente pieza de baile y solo para tener la oportunidad de torturarse al tener a Caitlyn en sus brazos y poder estrecharla, ansiaba más que nada poder sentirla cerca, muy cerca de él, bueno lo bastante cerca que las norma sociales y el decoro permitían, tampoco se trataba de arruinar la reputación de la muchacha y la de él mismo, ante todo era un caballero y sobre todo un hombre.
Termino el segundo baile y un grupo de jóvenes abordo a Caitlyn todos querías bailar con ella, pero el Conde de St. Albans ya se ya había acaparado la atención de Kate
-¿Me permite esta pieza Señorita Staverley? – al preguntarle la miro directo y tan intensamente a esos ojos azules en los que le gustaría perderse para siempre, Kate lo miro también de manera profunda no sabía que pensar de aquel hombre solo supe que un hormigueo que empezó en la mano que él le sostenía le comenzó a recorrer poco a poco el brazo, llego a su estomago y después bajo por sus pierna, sentía que temblaba como una hoja de otoño al estar tan frágil antes los vientos fuertes, continuaban mirándose, estudiándose, apenas habían pasado un par de segundos pero a Kate le había parecido una eternidad.
-Por supuesto – se maravillo al ver que su cuerpo aun seguía conectado a su cerebro y sonrió por eso, cosa que no paso inadvertida para Demián
-¿Puedo saber que le ha causado esa hermosa sonrisa? - Dijo y su voz sonó terriblemente seductora, tenía el duce roce del terciopelo.
Kate sintió como de pronto le embargo un escalofrió que le recorrió todo el cuerpo, -Por dios santo, que me pasa, acaso siempre voy a sentirme igual de nerviosa cuando este cerca de este hombre, es terriblemente guapo es verdad, pero… Robert también lo es – pensó - y le contesto que nada, que había sido algo que recordó de pronto.
Ninguno de los dos estaba preparado para sentir los que sintieron cuando sus cuerpos y sus miradas hicieron contacto, la música empezó a sonar, era un vals suave que le aplico al momento un toque extra de intimidad. A Demián lo embargo el suave olor que emanaba del cuerpo de Caitlyn, olía deliciosamente a Ámbar, un olor poco común, por supuesto, ya que las jovencitas preferían, el olor a rosas o lavanda o algo floral, pero obviamente Caitlyn no. Se sentía como un jovenzuelo que por primera vez estuviera emocionado, eufórico incluso, casi podía escuchar los latidos de su propio corazón, nunca antes con ninguna mujer se había sentido así, y que le partiera un rayo si el carecía de experiencia con las féminas, había conocido a un numero bastante considerable de mujeres, todas hermosas a su manera, pero aun así jamás, ninguna había logrado despertar en él sentimientos tan profundos.
Se sentía extrañamente atraído por Caitlyn, tanto física como emocionalmente, eso nunca le había pasado, o era atracción física o la mujer le caía bien y la ponía en el grupo de las amigas a las que nunca había considerado siquiera seducir, pero con Kate sentía ambos y se asombro de pronto al darse cuenta que le gustaba la idea de sentir que tal vez finalmente pudiera enamorarse de verdad, ya iba siendo hora de dejar sus correrías y formar su propia familia, y se le había antojado así desde la primera vez que vio a Caitlyn en el muelle cuando se echo a los brazos de Andrew y creyó que eran pareja, había sentido celos, envidia incluso de Andrew por tener a una mujer como esa, a dios gracias que solo era su hermanita, una joven hermosa, cariñosa, con carácter y terriblemente seductora. Desde hacia tiempo el sentimiento de un gran vacío le embargaba sabia que algo le estaba haciendo falta pero el ¿qué? No lo sabía hasta que vio a Caitlyn.
La muchacha por su parte estaba un poco extrañada por la actitud del Conde, era consciente de que la miraba de una manera que no sabía descifrar, que estaría pensando se pregunto, claro que ella también había aprovechado ese tiempo para observarlo más detenidamente, tenía unos ojos intensos y profundamente negros, como los de un animal, eran esos ojos los que más le llamaban la atención a Kate había algo en ellos que la hacían temblar; en la parte de la cintura, por donde él la tenia sujeta contra su cuerpo, sentía un cosquilleo que la ponía demasiado nerviosa, tanto que agradecía que el Conde no le estuviera haciendo platica, pues no se sentía segura de cómo responder – claro es eso, - pensó - este hombre me hace sentir nerviosa, insegura, pero porque? – Se mordió el labio y un gesto de preocupación cruzo por su cara, - nunca antes ninguna persona me había hecho sentir tan vulnerable…
-¿Se encuentra bien Señorita Caitlyn? – claro que para Demián la repentina preocupación de Kate no había pasado desapercibida, - que estaría pensando ella, - pensó - claro que él era el más grande de los estúpidos ya que hasta ese momento no habían cruzado palabra y había sido por que no podía dejar de admirarla, de desearla, aun que sabía que era más que simplemente eso…
-Si gracias, pero dígame ¿qué tal se la está pasando?
-Maravillosamente, es una velada grandiosa, sobre todo por su anfitriona – le sonrió seductoramente y de nuevo la atrapo con su mirada, esta vez fue el turno de Kate de quedarse en silencio de perderse en la cálida sensación que emanaba de ese hombre, la suavidad de su tacto y a la vez tan fuerte, tembló de pronto y se sintió ridícula, logro soltarse de sus ojos y volteo el rostro avergonzada por su estúpida reacción, cuando él la soltó de la cintura para tomarle la barbilla y obligarla a mirarle, Caitlyn de pronto sintió frio y una sensación de caer al vacío que la sobresalto.
Obviamente Demián había notado el temblor de Caitlyn y se alegro al ver que no le era indiferente a la muchacha, pero no quiso hacerla sentir mal, así que hizo como si no se hubiera enterado de nada y se limito a preguntarle si sentía frio…
-Un poco si, al parecer no fue tan buena idea colocar esta delgada tela al vestido, - mintió pues se sentía satisfecha con el hermoso vestido que había causado todo ese revuelo.
-Puede que tenga razón, pero celebro la elección de su vestido, permítame decirle que le sienta maravillosamente, está usted muy hermosa Caitlyn, - sonrió – de hecho siempre está usted muy linda pero esta noche en especial luce…. – hizo una pausa mientras la recorría discretamente de pies a cabeza – sencillamente no encuentro palabas para definir su belleza de esta noche y es porque no debe haberlas.
-Gracias – dijo simplemente y le devolvió una sonrisa, igual de encantadora que la que él le había dedicado hace unos momentos.
El Vals anuncio con una última nota que estaba por terminar y antes de permitirse que algún jovenzuelo la apartara de su lado se apresuro a preguntarle si le apetecía algo de tomar a lo que ella respondió que sí, la música finalizo y le ofreció su brazo y con paso decidido la dirigió a la mesa donde se encontraban las bebidas, sin dar oportunidad a nadie de dirigirse a Caitlyn. Continuaban platicando y pronto se les unió Victoria, Andrew y Margarite Wilmot, y momentos más tarde el joven Stuart Ferguson tuvo la osadía de solicitar a Kate la próxima pieza, a la cual la muchacha no se pudo negar, Demián la miro alejarse y tuvo ganas de golpear al Ferguson por su atrevimiento de alejarla de él, pero ellos no eran nada, así que no tenía derecho a reclamarla, aun – pensó.
Un par de piezas más tarde Caitlyn se encontraba bailando con Harry Wilson, y de pronto en un lugar escondido del salón vio a Elizabeth y Robert platicando íntimamente, de pronto recordó que su propósito principal esa noche era acercarse a Robert, aprovechar esa oportunidad para enamorarlo, - y en cambio que había estado haciendo, - pensó - estar al pendiente de Demián Lemacks Conde de St. Albans, de cada movimiento, cada palabra, de cada mirada que este se dignara en dirigirle, tonta – se reprimió – había perdido tiempo valiosísimo con él y con los otros jovenzuelos con los que había estado bailando y… como había sido posible que se olvidara de Robert, si en los últimos 2 años no había hecho otra cosa más que pensar en él – inhalo profundamente para relajar los músculos y poder enfocarse en lo verdaderamente importante.
La mirada de furia de cruzo la cara de Caitlyn nuevamente no paso desapercibida para Demián, giro su cara para ver qué era lo que había captado la atención de Kate y sobre todo la había puesto furiosa, a lo lejos vio a Robert que aun platicaba con Elizabeth y le extraño que esto enfadara a la muchacha, pero cuando la pieza termino y esta sin más se dirigió directamente hacia ellos, le sobrevino la idea de que tal vez las hermanitas Staverley estuvieran interesadas en el bueno de su amigo Robert, recordó que hacía tiempo este le había confiado que estaba enamorado de una mujer, que le había enviado varias cartas pero no había obtenido ni una sola respuesta, y que con quien si mantenía correspondencia, era con la hermana pequeña de esta pero que jamás se atrevió a pedirle información de su hermana, de pronto entendió la furia de Kate… Pero que el diablo se lo llevase si el permitía a Caitlyn alejarse de su lado, ella necesitaba a un hombre que le hiciera frente y le diera la cara, que la domara pero que en la intimidad ella continuara siendo tan salvaje solo para él como ya se imaginaba que sería, un hombre con quien crecer juntos, en definitiva un hombre como él y no como Robert al que pudiera manejar a su antojo, porque al final eso no la haría terriblemente infeliz, aun que ella no lo supiera aun.
A partir de ese momento Kate se dedico a coquetear con Robert, discretamente claro, el pobre muchacho estaba tan desconcertado por la actitud de la chica, que no caía en cuenta de lo que pasaba en realidad, por ejemplo no de fijo de la dura y fría mirada que Kate le dedico a su hermana, y tampoco del duro comentario que le hizo a esta…
-No te parece Lizzy querida – dijo inocentemente – que estas acaparando a Robert, tal vez el Sr. Wilmot no se atreva a retirarse de tu lado para unirse con los demás caballeros, porque le da pena dejarte aquí sola, porque no buscas algo mas en lo que entretenerte y pasar el rato y dejas que Robert realmente se divierta – le dedico una mirada tan inocente que Lizzy de pronto se sintió tan mal y creyó que las palabras llenas de malicia dichas por su hermanita eran verdad
-Tienes razón Kate, daré cualquier escusa al Sr. Wilmot y me despediré de él – cielo santo pensó que tonta he sido al pensar que el Sr. Wilmot estaría siquiera un poco interesado en mi, Kate tiene razón el es un caballero y le daba pena desprenderse de mi platica al verme tan sola, sentía unas ganas terribles de llorar.
-Caitlyn cariño – la llamo su madre – ven que quiero presentarte al Conde de Dupont y su hermana
Dirigiéndose hacia su madre Kate respondió – Claro que si mamita
Al llegar a donde se encontraban el Conde y su hermana, Kate hizo una leve inclinación en forma de reverencia, de inmediato dejo al conde de Dupont encantado y de igual manera provoco en la hermana de este una envidia tan grande y únicamente por el hecho de ser Kate más bella.
-Madeimoselle Staverley – la miro directamente a la ojos y sonrió muy seductor - enchanté – le tomo la mano y se la llevo a los labios en forma de saludo
-Le plaisir est mien, Monsieur – y le dedico una gran sonrisa igual de encantadora, lo que provoco aun más la envidia de Lady Nicole
-Madeimoselle permítame presentarle a mi hermana Lady Nicole de Chevalier…
Zoonitha
 
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Re: DULCE DESAFIO

Notapor Zoonitha » Lun Feb 18, 2013 12:31 am

CAPITULO 6

-Lady Chevalier, es un placer conocerla –miro directo a los ojos de la francesita que la veía como si Kate fuera menos que ella, y le sostuvo la mirada por todo el tiempo que estuvieron midiéndose, Kate que no era tonta se había fijado en la manera en que la muchacha la había observado nada más llegar, a leguas se le notaba que no le había caído nada bien y a ella tampoco para ser honestos, acaso se pensaba esta francesita que era mejor que Caitlyn Staverley, ya le enseñaría ella quien era, pensó… - Espero que seamos amigas – dijo Kate hipócritamente, tenía que quedar bien si no su madre sería capaz de convencer a su esposo de regresarse a la finca y eso para nada estaba en sus planes…
-Opino lo mismo, y ya que seremos amigas – le dijo – dejemos las formalidades y llámame Nicole – dijo usando su tono más altivo
-Está bien, solo si tú – recalco la última palabra - me llamas Kate, le dijo mirándola directamente a los ojos y con un estibo de sonrisa un poco desafiante, al tiempo que alzaba la barbilla.
A Nicole no le paso inadvertido el tono que había usado Kate, así como la mirada y el gesto desafiante de su cara, - que se creía, ¿que eran iguales? ella era la hija y la hermana de un Conde, mientras que Kate solo era una muchachita de pueblo, con mucho dinero eso sí, pero nada más – pensó.
A la charla se le unió Margarite, que hasta ese momento no se había acercado a Kate para evitar que su amiga le pidiera que cometiese alguna barbaridad o le reclamara por no haberle confesado que estaba enamorada de su hermano, las tres se encontraban platicando amenamente cuando Demian se acerco de nuevo a Kate
-Disculpen – dijo acercándose a la joven - Señorita Staverley ¿tendría el honor de que me dedicara el siguiente baile?
Caitlyn se fijo en como su nueva “amiga” miraba al Conde descaradamente y no le gusto, siempre había sido muy egoísta y le gustaba tener la atención de todos, antes de aceptar bailar con el nuevamente, le dedico una gran sonrisa que subió hasta los ojos de la muchacha y deslumbro a Demian
-Señoritas – dijo e hizo un gesto de cortesía al Conde de Dupont - con su permiso – ya no vio la mirada de furia que Patrick de Chevalier le dedico, hasta ese momento pensó que no tendría ninguna dificultad en conquistar a Kate y mucho menos algún tipo de competencia que mereciera la pena, pero se había equivocado y precipitado al sacar conclusiones.
En los brazo de Demian, Caitlyn se olvido de todo, de los desplantes de superioridad de Nicole de Chevalier, de la mirada seductora del Conde de Dupont e incluso del mismo Robert
-Estáis contenta – pregunto mientras la miraba de una manera que Kate no pudo descifrar y que la hacía estremecer
-Y por qué no debería de estarlo, milord? – le respondió intrigada, y con una mirada tan inocente, que a Demian no le paso desapercibida
-Mmm no se, solo os pregunto miladi – le hizo un gesto, una sonrisa de medio lado
Kate se había dado cuenta de que en ocasiones Demian hacia ese pequeño gesto, la sonrisa de medio lado que lo hacía parecer misterioso y algo peligroso también – puedo llamarte Caitlyn? – le pregunto de pronto.
-No veo por qué no, solo si yo puedo llamarte Demian? – se estaban viendo a los ojos y para sorpresa del Conde Kate bajo la mirada, no supo si se sentía apenada o era solo una treta de la muchacha para ponerlo más tenso.
-Nada me encantaría más Caitlyn
Kate noto que le estaba hablando con voz que a ella le pareció seductora y sobre todo que denotaba mucha seguridad, como si de antemano hubiera sabido que ella aceptaría que se tutearan
-Es raro – dijo de pronto y se mordió el labio, lo cual hizo que Demian vibrara
-¿Qué cosa?
-Bueno todos me dicen Kate y solo tú me has llamado por mi nombre completo, hasta Robert me dice Kaitie – dijo con voz soñadora y una sonrisa en los labios, la cual por supuesto disgusto al Conde de St. Albans
-Bueno pues a mí me gusta Caitlyn, completo tal cual es tu nombre, nunca me han gustado los diminutivos y menos en una mujer como tu… porque ya eres toda una mujer no es así o me equivoco? – quiso molestarla y tentarla a que le respondiera – o acaso te gusta que te traten como a una chiquilla? – prosiguió y en sus labios se dibujo una sonrisa burlona
-Claro que no – protesto de inmediato
-Bueno es por eso que yo – recalco la última palabra, para que Caitlyn se diera cuenta de que solo él la miraba así, como la bella e intensa mujer en la que se había convertido, no en la chiquilla que todos añoraban - te llamo Caitlyn, porque a mí me pareces toda una mujer, una verdadera mujer – enfatizo mientras la taladraba con la mirada, como si quisiera conocer sus pensamientos…
Continuaron bailando el resto de la noche, Demian se las arreglo para que nadie más se atreviera siquiera a intentar solicitarle un baile a la mujer que tenía entre sus brazos. Cuando veía que el Ferguson hacia ademan de ir a su encuentro se movía al lado contrario de la pista de baile o cuando Harry Williams intento ser más astuto, y en uno de los bailes donde había un rápido intercambio de parejas, quiso cambiar con Demian, este literalmente lo ignoro, y así se la paso evadiendo a las moscas que querían robarle a Caitlyn, la muchacha no se percato de que el Conde la había acaparado y seguía feliz bailando entre sus brazos ya pagaría mañana la factura que le cobraran sus muy fatigados pies por tanta danza.
A Elizabeth Staverley ver a su hija monopolizada por el conde, no le gusto, le parecía que no era correcto que una señorita en su fiesta de debut se dejara ver tan complaciente, con un solo caballero, pensó. Por el contrario, su hermana Victoria estaba más que encantada con la idea de que Kate y Demian hicieran pareja, el muchacho era muy agradable, educado y sobretodo muy guapo y se le notaba el interés por su sobrina, ya les ayudaría ella un poco a madurar esa relación, Kate necesita un hombre como el Conde de St. Albans, con carácter y decidido que la mantenga alerta y entretenida siempre, y no un blandengue caballero que se deje dominar por la fuerza y la belleza de mi adorada sobrina, ese solo pensamiento le provoco una gran sonrisa.
Los invitados uno a uno se fueron retirando, se despedían de los Señores Staverley y agradecían la encantadora velada, la señora Staverley al ver que Kate no se presentaba despedir a los invitados la mando a llamar con una de las muchachas del servicio – dile que la quiero en mi presencia de inmediato
-Si señora – dijo la joven e hizo una leve inclinación al retirarse.
-Señorita… - esperó - Señorita Kate, disculpe – dijo tocándola levemente en el hombro, al sentir el contacto Kate se percato de que la estaban llamando, se giro y vio a Gina a su lado
-¿Que pasa Gina?
-Disculpe que la interrumpa Señorita, pero su mamá me pidió que le informara que necesita verle de inmediato – se le notaba el nerviosismo en la voz
-¿Y no sabrás para que quiere verme, Gina querida? – intento sonsacarla usando ese tono meloso que ya le conocían, pero que seguía causando el efecto que Kate quería conseguir, obtener la información.
Esto último desconcertó a Demian puesto que jamás había escuchado que una Señorita llamase “querida” a una de las empleadas del servicio y le agrado ver que Caitlyn era educada con el personal y no déspota y prepotente como las demás damiselas.
-Algunos de los invitados ya empiezan a marcharse y la señora quiere que usted los despida personalmente, se ve un poco molesta niña, yo que usted ya estaría dirigiéndome a la entrada – la aconsejo
-¿Qué tan molesta? – le sonrió
-Niña, no tiente a su suerte ya la ha estirado mucho a la pobre estos días, - dijo un poco más preocupada – por favor acompáñeme mire que sus mamá ya luego se pone…. – Gina guardo silencio de pronto al notar que se le estaba yendo la lengua enfrente del Conde
-Está bien Gina, vamos pero – hizo una pausa - solo si me prometes que mañana prepararas eso deliciosos waffles que tanto me gustan y me acompañaras para desayunar juntas, ¿qué dices? – le sonrió
-Si niña lo que quiera pero ande, su mamá la está esperando
Empezaba a dejarse arrastrar por Gina, que la dirigía deprisa hacia la entrada principal de la casa, cuando se giro hacia Demian que leyó en su rostro la duda que surgía en Caitlyn, el Conde le sonrió y con un movimiento de cabeza le indico a modo de respuesta que la estaría esperando, Kate le devolvió la sonrisa y prácticamente corría al encuentro con su madre.
A Demian le gusto mucho descubrir esa faceta de Caitlyn, jamás se imagino que ella sería así con el personal que estaba a su servicio, estaba más que seguro que la joven podía ser una rebelde, egoísta, malcriada y caprichosa, demasiados adjetivos, sonrió, pero no una déspota con el personal de servicio,
Cuando finalmente todos los invitados partieron, incluso Margo quien prometió que iría a visitarla al día siguiente para hablar de la fiesta, Kate regreso al salón en busca de Demian, no lo vio y sintió una punzada de decepción, pero ella no lo había visto marcharse, así que debería estar por algún lado pero ¿dónde?, de pronto escucho voces que venían de la biblioteca y se dirigió hacia ahí, llamo suavemente a la puerta y después de escuchar – adelante – de la voz de Andrew, se interno en la estancia y lo primero y casi lo único que vio fue a Demian…allí estaba, parado junto a su hermano y Robert, mirándola, sonriéndole, con ese aire de seducción que la atraía como imán, sintió que se le acelero el pulso y creía que le flaquearían las piernas, así que saco los hombros y alzo la nariz respingona y camino hacia los tres caballeros que se encontraban en la habitación y les sonrió…. Andrew le extendió la mano para que se acercara a él, la abrazo fuerte por el costado y le pregunto – ¿cansada hermanita?
-Mmmm – dudo – un poco debo admitir, - e hizo un par de pucheros que provocaron que el Conde dejara de respirar por un momento - y ustedes caballeros, ¿se habéis divertido esta noche? ¿Ha sido todo de su agrado? – se mordió el labio nada mas decir eso, como he podido ser tan osada - pensó, - la pregunta al parecer estaba dirigida a los tres, pero al pronunciar las palabras su mirada se poso sobre Demian.
-Por supuesto que ha sito todo de nuestro agrado – la mirada del Conde estaba clavada en los ojos azules de Caitlyn, esa mujer lo embrujaba, - no es como ninguna de las otras que he conocido - pensó y aun cuando no está en mis planes enamorarme otra vez, se que con Caitlyn el matrimonio podría resultar bastante interesante – le dedico una sonrisa seductora.
Las miradas entre Demian y Kate no pasaron desapercibidas para Andrew que conocía demasiado bien a su amigo, sabia de primera mano que es un rompecorazones y que nunca se toma nada demasiado en serio con ninguna mujer, claro que estas siempre habían sido mujerzuelas y viudas, nunca una señorita decente y de buena familia como su hermana, pero de igual forma hablaría con el seriamente, tenía que saber que es los que se proponía con Kate conocer sus intenciones antes de que su hermana saliera lastimada.
-Y tu Robert, ¿te habéis divertido? casi no te vi en la velada ¿dónde estabas?
-Kaitie ya sabes que este tipo de eventos no son de mi total agrado, si asistí ha sido por ti y por Andrew por supuesto, - además para poder ver a mi adorada Lizzy pensó – ese sencillo comentario sin mala intención sirvió para que Kate se lo tomara muy personal y que el interés por Robert se reavivara con más fuerza y se olvidara de Demian
-Diablillo ya es muy tarde, anda vete a dormir
-Pero… - no pudo terminar lo que iba a decir por qué su hermano la interrumpió
-Anda ve, además mañana debes estar despierta para seguir atendiendo a tus invitados – le dijo
-Así, ¿y a quienes? - pregunto extrañada
-Obviamente a mi señorita – le respondió Demian con esa sonrisa de medio lado que dejaba a Kate sin aliento, aun que en esta ocasión le pareció que era un poco sarcástica
-Obviamente – afirmo – aun que a usted bien puede atenderlo mi hermano puesto que sois amigos.
-¡Kate! – La reprendió el aludido – no tienes por qué ser tan grosera, discúlpate con Demian
-Déjala Andrew, Caitlyn tiene razón, además la chiquilla que está cansada y tiene sueño…
-Sin olvidar que también tiene la lengua muy suelta
-Sabes que odio que hablen de mi como si yo no estuviera presente, - le reclamo a Andrew y prosiguió - creí que ambos – dijo y miro a Demian y a su hermano simultáneamente - sois unos caballeros, pero me he dado cuenta que el único decente en esta habitación es Robert, que decepción – y se dirigió a la puerta, antes de salir se volvió y dijo – Robert que pases buena noche, aun que con la compañía lo dudo – se dirigió de nueva cuenta a Andrew y al Conde y les dijo – caballeros a vosotros no les deseo lo mismo – les dio la espalda y salió de la biblioteca, pero alcanzo a escuchar como Andrew les decía – me parece que se ha molestado, amigo ya nos tocara contentar a la fierecilla - y escucho como Demian y el Andy soltaban la carcajada por el mal rato que la habían hecho pasar, pero ya se la pagarían pensó…

Zoonitha
 
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Re: DULCE DESAFIO

Notapor Zoonitha » Lun Feb 18, 2013 12:34 am

CAPITULO 7

Ya era casi de medio día cuando Kate se despertó, se desperezo en la cama y se quedo pensando un rato en cómo había salido la fiesta, estaba feliz y sonrió, de pronto escucho unos leves golpes a la puerta.
-¿Puedo pasar? – pregunto su hermano, como no obtuvo respuesta volvió a tocar espero y después de un rato abrió lentamente la puerta y asomo la cabeza - ¿Kate? – dijo en un susurro.
Desde la cama la muchacha le contesto - ¿y ahora que queréis hermano? – lo trato con formalidad, al igual que cada vez que se molestaba con él, esa era su manera de demostrarle lo terriblemente molesta que se encontraba y sabia que Andrew haría lo que fuera por contentarse con ella, debido a que le parecía imposible estar peleado con Kate y menos que esta no le molestara con alguna de sus ocurrencias que tanto solían divertirlo.
-¿Estas cansada?
-¿Y para que deseas saberlo, hermano?
-Me preguntaba si… ¿te gustaría salir a pasear un rato?, tal vez ir a casa de los Wilmot, a visitar a Margarite – el muchacho sabía que su hermana sentía mucho cariño por Maggie, así que trato de persuadirla con eso…
-¿Y solo iríamos tu y yo verdad? ¿O nos acompañara alguien más? – no le agradaba la idea de que Lizzy estuviera cerca de Robert y menos después de la noche anterior sonde los vio platicando muy íntimamente
-¿Y por qué lo preguntas? Acaso esperas ver a alguien –Andrew recordó las miradas entre Kate y Demian, y sonrió.
-Claro que no!..
-Entonces ¿si vamos?
-Por supuesto, solo si prometes que de regreso llegaremos a comprar chocolates
-Solo si con eso queda total y definitivamente perdonado hermanita, ¿qué dices?
-Que entonces pediré una rasión doble, no va a salirte barato, puesto que te lo estoy poniendo demasiado fácil – ambos hermanos se rieron
-Créeme lo prefiero así, - se aclaro la garganta y le dijo – te espero abajo en una hora, ¿te parece? – y antes de esperar la respuesta de su hermana salió de la habitación..
Na vez a solas, Kate pensó que Andrew estaba más que alejado de la realidad, puesto que Kate estaba pensando en mantener cautivo a Robert todo el tiempo que le fuese posible esa tarde, y la presencia de Lizzy, no le facilitaría sus planes así que prefería que ella se quedara en casa, además ya se había dado cuenta de cómo Robert la había visto, sorprendido e intrigado al darse cuenta de que ya no era la niñita que conoció años atrás, pero recordó también las cartas que en aquel entonces Robert había mandado a su cándida hermana y la manera tan intima con que habían estado platicando, tengo que hacer algo rápido y definitivo, ¿pero qué? – pensó.
Con esa certeza en mente se desperezo y salió de la cama, eligió uno de los vestidos nuevos, siempre le habían gustado los colores fríos, así que eligió un hermoso vestido blanco con unos pequeños adornos en color magenta, muy sencillo pero con un escote pronunciado en forma de V en la espalda, llamo a Gina para que la ayudara a peinarse, jamás le habían gustado los peinados muy elaborados como los que solía usar su hermana y su madre, me da jaqueca se quejaba y casi siempre andaba con recogidos sencillo y le encantaba usar el pelo suelto al montar a Altanero, en esta ocasión pidió que le hicieran una trenza, que al dejarla caer por su espalda cubriera el escote, eso evitaría problemas con su madre, pero una vez que llegara a casa de los Wilmot bien podría ponerse la trenza de medio lado pasándola hacia el frente y así su espalda quedaría al descubierto, con lo que esperaba atraer un poco más la atención de Robert, sino la parte sentimental, por lo menos la física, por algo debía empezar pensó.
Llegaron a casa de los Wilmot, nada más entrar los hicieron pasar a la terraza, donde ambos hermanos los estaban esperando
-Hola Margo – Saludo a su amiga y se volvió hacia Robert después – Robert, ¿cómo has estado? – dijo mientras le extendía la mano para que joven la saludara y además mirándolo coqueta y sonriéndole un poco tímida, para no verse tan descarada
-Muy bien Kaitie, gracias – dijo mientras le depositaba un beso rápido en forma de saludo, al muchacho esos cambios repentinos de Kate lo abrumaban un poco, no sabía si la chica le estaba coqueteando descaradamente o eran imaginaciones suyas por encontrarla tan bonita, mientras Robert estaba inmerso en sus cavilaciones, y Kate se acomodaba en una de las sillas más cercanas a él, Andrew tiernamente tomaba la mano de Margarite, se la llevo a los labios y la miraba con mucha ternura, se le acerco un poco al oído y Kate no supo que le dijo pero si fue consciente del sonrojo de su amiga, se aclaro la garganta, pues aun no se hacía a la idea de tener que compartir a su Andrew, incluso con Margo, su amiga a la que quería como a una hermana.
-Kate… Andrew me ha dicho que ya le comunico tu familia que estamos enamorado, - bajo la mirada puesto que conocía a su amiga y sabia del gran cariño que siente por Andy, y de los posesiva y hasta egoísta que en ocasiones suele ser – bueno yo…
-Margo – la interrumpió – aun estoy molesta contigo sabes – le dijo de sopetón, lo que provoco que la chica que ya era todo un manojo de nervios temblara como una hoja, Andrew se percato de la escena y se acerco a ellas
- Estás bien, cariño? – y le lanzo una mirada recriminatoria a su hermana
-Claro que está bien – respondió Kate por ella – y no me mires así Andy – uso su tono meloso – yo ni siquiera le he dicho nada, bueno nada que la hiciera angustiarse de esta manera, - dijo mientras hacia un gesto con la mano y señalaba a su amiga - solo que aun estoy molesta pero eso ya lo saben todos, ¿Por qué no te vas, hermano? y nos dejas hablar a solas, esto es un asunto entre la confianza y la sinceridad de dos amigas – le dijo cínicamente, lo que molesto al muchacho.
-Ya lo sé, pero resulta que de las dos amigas una es mi diablillo de hermana y la otra… - se voltio a ver a Margarite - la mujer que amo – le espeto
Esta declaración de amor, tan abierta y repentina por parte de su hermano la dejo paralizada, por un momento no supo que pensar y menos que decir, además sin contar con el hecho de que era la primera vez que Andrew se dirigía a ella de esa manera y con ese tono autoritario de hermano mayor, tuvo ganas de llorar al darse cuenta de que ya no sería la favorita en el corazón de Andrew, que de ahora en adelante siempre estaría Margo antes que ella y eso le dolió, Andrew siempre la había favorecido y complacido en todo hasta en lo más mínimo y pequeño, siempre poniéndola por encima de su hermana e incluso de su madre, y verse de pronto relegada a segundona, le dolía
Con voz entrecortada y para sorpresa de todo le dijo – Por favor Andrew, déjame hablar con Margo a solas, no voy a hacerle ningún daño y tampoco voy a decirle nada que la haga sentir mal – aun que debería, pensó – lo prometo…
-Andrew, haz lo que dice Kate, de estaré bien, de hecho, lo que te ha dicho es verdad, ella no dijo nada más de lo que te acaba de contar fui yo la que estaba demasiado tensa
-Está bien, las dejare que hablen
Una vez a solas, Kate miro detenidamente a su amiga, la mujer que la había desplazado del primer lugar en el corazón de su hermano, y sintió celos pero a la vez estaba feliz de que hubiera sido ella y no otra, pues sabía que de haber sido así jamás la habría llegado a aceptar. Inhalo una gran cantidad de aire y lleno sus pulmones, después lentamente exhalo y con eso saco la mayor parte de su frustración y enojo.
-Como te decía – continuo – aun estoy molesta contigo y con Andrew también, pero más contigo Margo, ¿acaso no somos amigas? ¿Por qué diablos ocultarme que estabas enamorada de mi hermano?, ¿sabes porque estoy molesta en realidad?
-No! – dijo sin mirarla, aun no se sentía capaz
-Porque me duele la traición, se supone que confías en mí o al menos eso creía, porque pude darme cuenta de la poca confianza que me tuvieron, ambos – señalo – es verdad que no me gusta para nada la idea de que ya no seré la persona favorita de Andy, pero, a la vez estoy encantada de que seas tú la mujer que él quiere… - hizo una pausa - más bien, la mujer de la que está enamorado, si fuera otra la elegida dudo que algún día yo llegase a estimarla, pero eses tu amiga – hizo una pausa y finalmente continuo - así que si me prometes que de nueva cuenta me tendrás la misma confianza que yo te tengo a ti… por mi estamos bien, - pero de pronto le estaba casi gritando ya que no había sido capaz de callarse esas últimas acusaciones, sabía que si no lo decía ahora tarde o temprano saldrían solas y con mayor fuerza, - tu sabes que eres como una hermana para mi Margarite, que eres mi única y mejor amiga, así que no entiendo… - se le estaban atragantando las palabras, sentía un gran nudo en la garganta que no la dejaba continuar..
En la biblioteca, Andrew y Robert escucharon que Kate alzaba la voz y el primero en salir por la puerta que daba al jardín fue Andrew, al llegar a la terraza donde las había dejado, las encontró abrazadas, Margarite lloraba descontrolada y Kate solo se limitaba a apretar los ojos y tomar grandes bocanadas de aire para evitar soltar el llanto en frente de su amiga…
Andrew llego hasta ellas seguido por Robert, las miro a ambas abrazadas como estaban y supo que ya todo estaría bien, que su hermana había entendido y los había perdonado por ocultarle las cosas, después de eso la tarde transcurrió de los más amena, Andrew y Margarite, enamorados como estaban solo tenían ojos el uno para el otro y Kate no desaprovecho la oportunidad que se le presento al tener a Robert prácticamente para ella sola.
Habían hablado de todo, él le conto las cosas que hizo y los lugares que visito mientras estuvo de viaje, lo diferente que son las culturas en otros países y así continuo hasta después de un buen rato cuando le dijo – ¿pero sabes qué?
-¿Qué cosa?
-Anhelaba regresar a Inglaterra
-¡Ha sí! ¿Algo o alguien en especial?
-Sí, sabía que al volver encontraría a la mujer adecuada para mí
-¿Y puedo saber de quién se trata o me lo vas a ocultar como el par de tortolos?- no dejaba de pensar que era ella o si no porque le estaba diciendo todo eso, tal vez él quería darle un poco de tiempo a que ella disfrutara de su primera temperada, para así después pedirle que se casaran
-No por el momento, pero pronto
-Está bien y alguien más lo sabe – quiso asegurarse de que sus conclusiones fueran acertadas
-No por el momento solo te lo acaba de confesar a ti – mientras hablaba, Robert pensaba en Lizzy, de modo que no pudo evitar soltar un suspiro, que la chica interpreto como una revelación de que se trataba de ella no había duda, y si no era así porque diablos suspiraría, se dijo, así que estaba clarísimo que tarde o temprano se convertiría en la esposa de Robert Wilmot.

Los días transcurrían, algunos lentos y otros con más prisa, la vida de la ciudad le estaba pareciendo un poco aburrida a Kate quien siempre tenía mil y una cosa que hacer en la finca, entre pasear con Altanero, al que extrañaba horrores, acompañar a su padre a revisar los cultivos, ir a casa de su tía Victoria o nada mas ir a pasar una bonita tarde en la rivera del rio, extrañaba su casa, haya ella podía salir sola sin tener una niñera que la anduviese cuidando todo el tiempo, eso si no había fiestas glamurosas ni tampoco esa exquisita tienda de Chocolate que tanto le encantaba… definitivamente estaba aburridísima, así que salió de su habitación y se dirigió a los establos, decidida a salir de paseo al Greenwich Park
-Buenas tardes, Adrian – le sonrió al mozo de cuadras
-Buenas tardes, Señorita, ¿le puedo ayudar en algo?
-De hecho… sí, quiero que me ensilles a Caramelo
-Pe.. Pero señorita – titubeo – ese animal es un muy brioso para que los monte usted, además…
-Nada, nada – lo miro fijamente e hizo gestos con las manos - te he dicho que me ensilles a Caramelo
-Su mamá ya lo sabe – era obvio que el muchacho le tenía más miedo a su madre que a su padre y eso la hizo sonreír, y así sonriendo de lo más linda le mintió
-Claro Adrian, acaso me crees capaz de meterte en algún problema – su mirada era de los más inocente pensó el muchacho así que se puso manos a la obra y se preparo para ensillarle el animal que ella le había solicitado, una vez que estuvo listo la ayudo a subir. Contento por haber ayudado a su ama, y viendo como se alejaba, volvió a sus labores en el establo…

Caitlyn paseaba de lo más feliz por el camino principal del Greenwich Park, pero sentía deseos de azuzar al caballo y correr de verdad, como solía hacerlo por el campo, se estaba pensando seriamente en esa posibilidad, total a esa hora no había mucha gente que la pudiera ver y luego ir con el chisme a su madre, ya se estaba imaginando la perorata que le soltaría si se llegara a enterar de lo que estaba haciendo en ese momento, sonrió involuntariamente al imaginarse la escena, sumida como estaba en sus pensamientos no se percato que alguien la observaba y se dirigió al lago que se encontraba en el centro del parque.
A una buena distancia, el hombre la miraba intensamente, lo primero que había captado su atención, había sido la belleza del animal, era un caballo de verdad hermoso de color marrón, de patas fuertes, cuerpo musculoso bien definido y con unos ojos vivaces, pero lo que más le sorprendió fue ver a esa bella amazona que lo montaba de una manera que se le antojo indecente y que le dio rienda suelta a su calenturienta Greenwich Park imaginación al imaginársela así pero no precisamente sobre el magnífico ejemplar.
Ya era tarde, pero aun faltaban casi un par de horas para que oscureciera y Kate al percatarse que no había muchos visitantes había cambiado la postura hacia un buen rato y ahora montaba a Caramelo a horcajadas, la correcta montura femenina le parecía de lo mas incomoda y poco segura para galopar sobre aquel animal, ajena a la minuciosa evaluación por parte de aquellos ojos negros que no podían apartar su mirada de ella, se bajo del caballo y lo amarro al tronco de un árbol para acercarse a la orilla del lago, se sentó en el pasto e intento a relajarse y olvidarse de todo.
Poco a poco se había ido deslizando sobre el césped, miraba el cielo, el suave movimiento de las nubes, la brisa suave que la acariciaba, - hummmn suspiro, como extrañaba el campo – cerro los ojos, y sin darse cuenta se quedado profundamente dormida. Cuando se despertó ya había oscurecido no sabía cuánto tiempo había transcurrido por que el Greenwich Park se encontraba absolutamente solitario, el viento frio fue el causante de que Kate se despertara, lo agradeció pero casi de inmediato lanzo una maldición al recordar que no llevaba consigo la capa que la protegería de esa gélida briza que la envolvía, estaba helada y comenzaba a ponérsele la piel de gallina, todo indicaba que llovería, tal la tormenta era la causante de que oscureciera así de pronto.
Comenzó a caminar rumbo al Caramelo, no podía ver más allá de un paso por la espesa neblina que la rodeaba, se sentía ansiosa y algo inquieta, se giro, sentía que la observaban pero no podía ver más allá del paso que daba, apresuró el paso y diviso un farol que iluminaba el enorme cuerpo del animal, finalmente llego hasta Caramelo, este la olfateo y ese simple gesto la hizo tranquilizarse un poco, le pareció escuchar un ruido y se rio de sí misma al darse cuenta de que probablemente, más bien pensó, de que seguramente eran los latidos de su corazón - que tonta – se dijo - aquí no hay nadie más que nosotros bonito y paso la mano por el lomo del animal para tranquilizarlo.
Estaba desamarrando el nudo con que ato al caballo cuando de pronto sintió que una mano firme se deslizaba sobre su hombro, tembló, no supo si por el contacto de esa mano o porque estaba ya tiritando de frio. Nerviosa poco a poco se dio la vuelta y se sorprendió al ver que no estaba sola, de pronto el viento soplo tan fuerte, un relámpago ilumino el cielo y desato la tormenta, la llama del farol se apago, dejándola sola y a oscuras con aquel hombre que la miraba intensamente.
Zoonitha
 
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Re: DULCE DESAFIO

Notapor Zoonitha » Lun Feb 18, 2013 12:36 am

CAPITULO 8

En casa de los Staverly, a Elizabeth le extraño de pronto tanto silencio, busco a Lizzy y la encontró leyendo en su habitación, su hermana Victoria estaba en el salón de costura, su marido en la biblioteca revisando documentos, le informaron que Andrew había salido cuando pregunto por Kate nadie supo darle razón de la muchacha. Continuo buscándola, su recamara estaba vacía, en el jardín nadie la había visto, se dirigía a las caballerizas cuando vio que Andrew acababa de desmontar y entregar las riendas a Adrian, el mozo de cuadra.
-Hijo, ¿sabes si tu hermana está en casa de Margarite?
-No madre, de hecho yo vengo de estar con ella, porque lo preguntas
-Bueno tengo rato buscándola y no está en ningún lugar dentro de la casa y al verte tenía la esperanza de que tú supieras algo de ella, mira como está el cielo – decía preocupada – se avecina una tormenta – verdaderamente el rostro de la mujer reflejaba angustia
-Ya buscaste en el jardín, en la parte donde está el Roble, ya sabes que le encanta ir a sentarse allí
-Ya busque por todos lados – Andrew se percato de que a su madre estaba a punto de darle un colapso – la abrazo y le susurro palabras tranquilizadoras.
Cerca de ahí Adrian, había escuchado parte de la conversación entre sus patrones y se debatía entre sí decir o no lo que el sabia, pensaba y con razón de que recibiría un buen regaño incluso hasta lo podrían despedir, pero por otro lado, ya era tarde y la señorita Kate podría estar en riesgo o correr algún peligro, su preocupación pudo más que su miedo y se acercó a corrió hacia sus patrones al ver que se alejaban rumbo a la casa.
-Patrón – lo llamo y siguió avanzando
Andrew se dio la vuelta y para verlo mientras respondía – ¿Que pasa Adrian?
-Bueno – se rasco la cabeza, estaba nervioso.
-Si…
-Pues mire, hace un rato la niña Kate vino mientras yo cepillaba los caballos y pues…
-Pues que, hombre – lo apuro, Andrew se imaginaba algo malo y comenzaba a ponerse nervioso
-Pues que la niña me dijo que ya le había pedido permiso a usted señora
-¿Permiso de qué?
-Pues me dijo que le ensillara a Caramelo, porque usted le dio permiso de salir a dar un paseo – dijo de pronto. El mozo de cuadras, sostenía en sus manos las riendas en del caballo que Andrew acababa de desmontar.
-¿y se lo ensillaste? – le grito Elizabeth, sabía que la pregunta era tonta, pues era obvio que si pero de todas formas quiso asegurarse.
-Pues si Señora – el joven estaba mordiéndose las uña de los nervios
-¿Te dijo a donde iba?
-Pues no, usted sabe que la niña no da explicaciones y pues… ella aseguro que la señora si le había dado permiso y pues patrón…. yo no mas soy el mozo
-Esta bien Adrian, no te preocupes
El muchacho nervioso de dio la vuelta y comenzó a dirigirse hacia las cuadras cuando Andrew le dijo que no se llevara a su caballo – voy a salir a buscarla, madre – le dijo y le dio un beso en la frente.
-¿Pero a donde? – le dijo al tomarlo por el brazo y las lagrimas resbalaron por las mejillas de la mujer
-No lo sé – fue sincero – pero algo se me ocurrirá, no puedo quedarme aquí con las manos cruzadas mientras mi hermana esta fuera – trato de que su voz sonara tranquila, perlo la verdad es que la preocupación le oprimía el corazón, si algo le pasaba a Kate, no quería ni pensarlo, pero es que su hermana era tan bonita y estaba loca por haber salido sola, porque diablos no lo había esperado – madre por favor informa a papá de lo que está pasando, por que imagino que aun no lo sabe ¿verdad?
-No hijo, por favor ten mucho cuidado
-Claro que si, tú no te preocupes, de seguro que está en la chocolatería, sabes que esos dulces le encantan y se le habrá ido el tiempo por ahí o tal vez este en casa de la modista encargándole otro vestido – le dijo tratándola de tranquilizarla, le sonrió por última vez monto el caballo y se fue.
Elizabeth llego a la biblioteca y puso a su marido al tanto de lo que estaba ocurriendo. Joseph Staverly abrió los ojos como platos mientras escuchaba a su esposa, si estuviéramos en la finca sabría a donde ir a buscarla, pensó, pero ahí en Londres no tenía la más mínima idea de dónde empezar.
El Sr. Staverly salió gritando de la habitación, llamando a todos los hombres que se encontraran en la casa para formar grupos y comenzar a buscar a su hija, no quería pensar en nada más que en dar con ella. Los gritos de Joseph alertaron a Lizzy y a Victoria que hasta ese momento estaban ajenas a lo que pasaba en la mansión. Pronto los pocos hombres que se reunieron en la gran sala, fueron informados de lo ocurrido y comenzaron a formarse en parejas de dos, puesto que solo contaba con Adrian, el mozo de cuadras que se sentía de lo más culpable, el jardinero, el mayordomo e incluido el Sr. Staverly eran apenas cuatro, se pusieron de acuerdo en los lugares que visitarían, se prepararon y partieron en búsqueda de Caitlyn.

Mientras tanto, Kate lanzaba un grito que se ahogo con el estruendo de un tronido en el cielo, el pecho le bajaba y subía rápidamente por el rápido latir del corazón, sintió que este se le saldría del pecho sino lograba calmarse un poco, estaba nerviosa mas por el susto que aquel hombre le había provocado que por la situación en la que se encontraba.
-¡Por dios! – le grito – que pretendía matarme del susto – le reclamo
-Esa jamás fue mi intención señorita – le dijo sonriendo – mis disculpas
-Pues si no era su intención debió de ser más cuidadoso al acercarse, acaso no se da cuenta que con la tormenta, la soledad del parque y la neblina no se puede ver más allá del paso que uno da
-Nuevamente mis disculpas, pero exactamente por todo lo que acaba de mencionar fue por lo que me incline a ser más cuidadoso, no quería preocuparla al escuchar pasos acercándose a usted y estar con la zozobra de no saber quién es.
-Esta bien – dijo haciendo un mohín con las manos – Y dígame ¿Qué está haciendo aquí?
-Que le parece si respondo a sus preguntas una vez que nos hayamos puesto a buen recaudo de la lluvia y nos encontremos en la tranquilidad de su hogar, porque yo también quiero saber un par de cosas.
-Tiene razón – dijo a regañadientes, tenía que ser precisamente Demián Lemacks el que la encontrara ahí
El conde intentaba ayudar a Caitlyn a montar a Caramelo, la chica se resistía a aceptar la ayuda pese a que la falda del vestido estaba empapada y pesaba más de lo normal, por lo que resultaba casi imposible montar al animal sin tener alguna clase de apoyo, lanzo una maldición en su pensamiento y de pronto otro relámpago ilumino el cielo seguido por un trueno que pareció dejarlos sordos, el caballo asustado relincho y de no ser por que Demián la quito a tiempo, lo que le hubiera ocurrido pudo haber sido peor que quedar en el suelo encima de aquel hombre que le provocaba desasosiego.
Se miraron unos instantes, Demián alzo la mano y acaricio la mejilla de Caitlyn, la muchacha se estremeció ante el suave contacto y cerro instintivamente los ojos, después sintió que la mano se deslizaba por su cuello hasta llegar a la nuca, tembló y abrió los ojos para encontrarse con otros ojos que la miraban intensamente, se quedaron así viéndose uno en los ojos del otro, hasta que de pronto él quito la mano de su nuca, la tomo suavemente por la cintura y la hizo a un lado, se levanto y le extendió la mano para ayudarla a hacer lo mismo.
-Caramelo todavía se encuentra muy nervioso, además que no sabemos cuando pueda relampaguear nuevamente, así que cabalgaremos juntos
-¿Qué?
-Que el caballo es….
-Ya te entendí
-Entonces no veo el motivo de tu queja
- Pues que no es propio de una señorita montar el mismo caballo con un hombre
Demián se rio
-Lo correcto queda de lado cuando la vida puede correr algún peligro querida, además no me daba la impresión de que fueras tan remilgada – la acuso y su rostro mostraba una gran sonrisa.
-No te burles, además yo no te he dado permiso para que me tutees
-Ya lo sé – dijo mientras que, para sorpresa de Caitlyn la tomaba nuevamente de la cintura y la alzaba para colocarla sobre la silla del caballo, se quito la chaqueta y con un movimiento ágil salto sobre el caballo colocándose atrás de ella, le coloco la prenda frente a la cara y le dijo que se lo pusiera.
-Así estoy bien, gracias
-Anda – insistió.
-Pero bueno si serás necio
-La necia eres tú, anda póntelo
-¡NO!
-O te lo pones tu sola o te ayudo a ponértelo, ¿qué decides? – Kate capto al vuelo la amenaza implícita y a regañadientes le hizo caso poniéndose el saco.
Demián tomo las riendas de Caramelo para guiarlo fuera del parque, comenzó la marcha lentamente de pronto Kate sintió como un brazo fuerte le rodeo la cintura y la pegaba a su cuerpo, trato de quitar el brazo pero le resulto imposible
-Si te suelto caerás – le dijo antes de que ella protestara
-Lo prefiero
-Pero yo no, no se me antoja seguir fuera bajo esta lluvia, además cogerás un resfriado, y si no lo cogeré yo y créeme enfermo me pongo muy pesado – se sonrió – no te gustare.
-¿Y crees que me gustas ahora? - lo increpo - o ¿Acaso debería importarme?
-¿Se puede saber por qué estas tan molesta?
-Porque eres un impertinente
-Ahora así se les llama a los caballeros que auxilian a una damisela en apuros – bromeo
-Yo no soy cualquier damisela – le grito – adem… - la interrumpió
-Sí, me doy cuenta de eso – se rio
-¿A qué te refieres con eso?, sabes que no me interesa, mejor nos callamos los dos, ¿te parece? Y asunto arreglado
-Por fin estamos de acurdo – y guardaron silencio.
El resto del trayecto lo hicieron en silencio, debido a que cada uno iba sumido en sus propios pensamientos, además de que con cada movimiento del animal, se volvían mas consientes del cuerpo del otro y Demián la abrazaba más fuerte.
Caitlyn se preguntaba por qué no la beso, estaba casi segura de que había deseado hacerlo o al menos a ella eso le pareció y recordaba una y otra vez la escena en la que se encontraba en sus brazos y lo mucho que ella quiso ser besada por él.
Mientras tanto Demián se regañaba por la estupidez que estuvo a punto de hacer, quería besarla, primero con suavidad y después con pasión, estuvo a punto de hacerlo cuando la vio cerrar los ojos y dejarse llevar por el momento, pero supo en ese instante que Caitlyn respondería a su caricia y entonces él no podría detenerse y conformarse solo con besarla, estaba tan bonita así toda mojada, el vestido empapado se le adhería al cuerpo y en una ocasión la falda se le pego a las bien torneadas piernas y tuvo que desviar la mirada y enfocarse en otra cosa para que no se le hiciera evidente la excitación.
Después de un rato de lenta cabalgata, llegaron a la casa de Kate, nada más verlos entrar Gina fue por un par mantas, una para envolver a su ama y la otra para el Conde que la había regresado con bien.
-¡Oh! Kate – le dijo Victoria y se lanzo a tomar en brazos a la muchacha – estábamos tan preocupados por ti – la soltó y abrazo a Demián – gracias por devolvernos sana y salva a nuestra querida Caitlyn - la mujer no pudo decir más por que se le quebró la voz y rompió en llanto.
-Estoy profundamente feliz de que estés con nosotros pequeña, nos tuviste muy preocupados, salimos en tu búsqueda pero no sabíamos hacia donde ir – Joseph Staverley estaba emocionado por la presencia de Kate nuevamente en casa, tenia deseo de regañarla por haberse salido sola y sin avisar, pero nada más ver que estaba bien y a salvo bajo su techo se dijo que eso ya no importaba. Estrecho la mano a Demián y le agradeció por cuidar de Kate, a lo que el muchacho le dijo que no era nada, que fue una coincidencia encontrarla y que no tenía nada que agradecer. Poco a poco se fueron acercado los hermanos de Kate, la abrazaron y después agradecieron al Conde por devolver al diablillo con bien, le había dicho Andrew.
Kate se percato de que su madre la miraba fijamente desde el lugar en el que se encontraba sentada e intentaba tranquilizar a una muy desconsolada Lizzy, le dolió que no la hubiera recibido con un beso o acercársele siquiera. Vio como Elizabeth, lentamente se levantaba, para caminar directo a ella, mientras su madre se aproximaba, Caitlyn vio como las lagrimas corrían por sus mejillas y sonrió, era una sonrisa de emoción al pensar que su madre si la había extrañado, que estuvo preocupada por ella, y eso le provoco una gran alegría. La relación con su madre nunca había sido muy cordial, estaba a punto de echarse a sus brazos y decirle lo feliz que le hacía darse cuenta de que si la quería en verdad, cuando de pronto y sin que nadie se lo esperara, Elizabeth se puso frente a su hija y le cruzo la cara.
Nadie supo cómo reaccionar, ni que decir, no se esperaban ese ataque por parte de Elizabeth, Kate se toco la mejilla en la que su madre le había propinado el golpe y la miro con resentimiento, sintió como se le llenaron los ojos de lágrimas pero se negó a darle la satisfacción de verla llorar.
-¿Cómo te atreves a hacernos pasar por algo así niña? – Le grito Elizabeth – ¿acaso no te das cuenta de lo angustiados que estuvimos por no saber en dónde estabas?, eres una inconsciente, una insensata, una egoísta que solo piensa en sí misma, en lo que deseas, por dios – se le quebró la voz, el Sr. Staverly aprovecho ese momento para tomarla por los hombros.
-Ya basta mujer, cálmate
-Si madre tranquilícese, al fin que solo fue el susto – le dijo Andrew
-Debemos sentirnos felices y agradecer a dios por tener a Kate sana y a salvo – intento Lizzy, pero Elizabeth no se calmo sino todo lo contrario
-¡No! No y no… ya basta, - grito, rio nerviosamente y movió la cabeza de manera negativa - es por eso que ella es así – la señalo y continuo con su perorata, - está bastante consentida, todos le cumplen sus caprichos y en lugar de ayudarla solo la perjudicamos – nuevamente se dirigió a Kate - ¿por qué no piensas un poco en los demás, somos tu familia nos preocupa lo que te pase, además imagina si alguien te vio a solas con el Conde y de noche, donde quedara tu reputación, ya es hora de que dejes de hacer tus locuras?
-Elizabeth por dios, ya es suficiente – le grito Victoria la tomo de los hombros y la alejo de su hija – cálmate, entiende que lo último que Caitlyn necesita en estos momento es escuchar tus reproches, ¿acaso no te das cuenta por lo que acaba de pasar? ¿Lo que le pudo haber sucedido de no haberse encontrado con el Conde?, a dios gracias tu hija – recalco estas palabras – está en casa con nosotros y debemos de estar felices porque no haya ocurrido una desgracias…- Elizabeth ya no dijo nada, inspiro profundamente y exhalo la gran bocanada de aire con la que acababa de llenar sus pulmones.
-¿Te encuentras bien cariño? – le dijo su padre al tomarla por los hombros suavemente, ella seguía sin decir nada, el corazón le latía muy deprisa, sentía que le faltaba el aire, había dejado de respirar para contener el llanto, el nudo en la garganta iba en asenso y simplemente se limitaba a mirar a su madre con rencor, pensaba en lo equivocada que estuvo al suponer que su madre le mostraría algo de afecto o simple cortesía por lo menos para cubrir las apariencias con el Conde, pero no… recordó como consolaba a Lizzy y la invadieron los celos, dio unos pasos para acercarse a la Sra. Staverly y sin dejar de mirarla le dijo en un susurro que solo fue perceptible para ella y para el Sr. Staverley.
-Jamás voy a perdonarla por esto madre - y al decirlo se llevo la mano a la mejilla enrojecida aun por el golpe. Sin volverse a los presentes en la sala, se disculpo y emprendió retirada pero poco antes de salir de la habitación se detuvo al ver aparecer a Adrian.
-¿Que hace el aquí?
-Adrian será castigado, debido a su irresponsabilidad – dijo su madre
-Debido a su irresponsabilidad, de que hablas madre, Adrian no tiene la culpa de nada, el solo hizo lo que yo le pedí, ensillo a Caramelo por ordenes mías, no entiendo porque se le debe de castigar a alguien que solo hizo su trabajo, Padre por dios no puede estar de acuerdo con esta locura.
-Señorita por favor – hablo Adrian – su madre tiene razón.
-¿Razón de que Adrian?, tu solo me obedeciste
-Si niña pero yo debí suponer, debí preguntar, cerciorarme
-Y crees que yo te lo habría permitido, además si le hubieras preguntado a mamá igual te habría regañado por dudar de la palabra de una Staverly – trato de imitar la voz de su madre.
Hecho que sorprendió a Demian, quien intento no reír.
-Padre si hay una persona que se merece un castigo por todo esto, soy yo, dejen a Adrian fuera de este lio.
-Que cómodo aceptar ahora tu culpa – replico su madre.
Adrian quiso hablar pero la mirada de Kate se le impidió
-No creí que hubiera necesidad de hacerlo puesto que se da por entendido que yo salí de casa sola para dar un paseo, pero les reitero si van a castigar a alguien por irresponsable, pues entonces soy yo quien debe recibir los azotes, no Adrian ni nadie más, solo yo.
Esa actitud sorprendió a Demian, al ver al mozo creyó que Caitlyn dejaría que el pobre muchacho cargara con la culpa de ella pero no, lo había defendido y además aceptaba su falta, cosa que no era necesario porque a quien más se podría culpar
-Ya por favor, cállense las dos – dijo Joseph Staverly
-Aquí nadie va azotar a nadie
-Pues entonces tampoco despidan a Adrian – pidió usando la voz mimosa que solía utilizar cuando quería algo
-Tampoco vamos a hacer eso, lo que si haremos es irnos todos a descansar y ya mañana más relajados veremos qué hacer
-Gracias padre…
Se acerco a Adrian y le agradeció que quisiera ayudarla echándose la culpa, este hecho la conmovió y nuevamente sintió ganas de llorar, además que recordó la bofetada que le había propinado su madre y al ver como la veía el muchacho se imagino que le había quedado marcado el golpe, sintió vergüenza, Naty la madre de Adrian y Gina jamás les puso la mano encima y eso que de niños habían sido tremendos los 3 juntos, que diferentes pensó. Quería alejarse del salón pero antes de irse, tenía una cosa más por hacer…
-¿Sr. Conde?
-¿Si, Caitlyn? – Kate no se esperaba que Demián estuviera tan cerca de ella, su aliento gélido había rozado su brazo y la estremeció, respiró ruidosamente para que lograr que las palabras le salieran, giro el rostro hacia él y lo vio, había en su rostro una rara mascara de tristeza mezclada con un aire de comprensión. El Conde pudo ver como las lagrimas resbalaron por las mejillas de Kate y sintió que el corazón se le oprimió dentro del pecho, nunca la había visto así y para nada le gusto ver tanto dolor escondido en sus ojos, tras la máscara de vanidad y coquetería que siempre la iluminaban, prefería verla con su mirada rebelde y osada…
-¡Gracias! – dijo simplemente y salió prácticamente corriendo a la habitación.



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