|
|
amf
Soy nuev@
Desconectado
Mensajes: 39
|
 |
« Respuesta #46 : Marzo 10, 2010, 11:30:29 » |
|
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
Awen
Participo un poco

Desconectado
Mensajes: 319
|
 |
« Respuesta #47 : Marzo 11, 2010, 12:29:03 » |
|
Hacía una noche preciosa. Una luna grande y brillante iluminaba los almendros del jardín cuya flor anunciaba desde hace tiempo la llegada de la primavera. Un débil rumor procedía de una fuente donde el agua emanaba del cántaro de una sirena abrigada por los enormes brazos de un imponente tritón. Una brisa suave hacía que los tulipanes se mecieran emulando los movimientos del mar. Mientras tanto, inquietos pies se movían incesantes por todo el salón al son de un alegre ritmo. Las risas sonaban por encima de coloridas plumas y máscaras que denotaban el carácter festivo de un baile de disfraces. Era el ambiente idóneo para conversar, reencontrarse con viejos conocidos o presentarse en sociedad. La ocasión ideal para que el libertinaje y los escarceos amorosos pudieran disfrutarse con la discreción que una máscara otorga. Todos los invitados gozaban de la fiesta. Todos, menos Carol. Ahogada por unos angustiosos sentimientos, la joven decidió buscar la tranquilidad del jardín. Ansiaba que el aire fresco la calmase. Necesitaba poner en orden sus pensamientos. No estaba preparada para casarse en 10 días. No sin amor. No quería convertirse en una de esas mujeres amargadas por un tortuoso matrimonio, donde el marido las despreciaba mientras no estaba ocupado calentando la cama de alguna más joven. Don Moisés parecía un hombre apacible y respetuoso pero, no, ella no le amaba. -Vaya, vaya, ¿pero qué tenemos aquí? Santo cielo, no veía una figura tan magnífica desde hace varias décadas. Sobresaltada, Carol se dio cuenta de que se encontraba al lado de un fornido hombre en cuya presencia no había reparado tras salir aturdida del salón. -No me mires así, monada. No voy a hacerte daño. Sólo quiero disfrutar un rato de tu compañía. -El hombre vestido con un traje de pana negro y una máscara turquesa se acomodó al lado de la joven. Una extraña fragancia se coló por las pequeñas fosas nasales de Carol. ¡Un olor repugnante! La hermosa joven le miró sorprendida por su descaro cuando se percató de que el desconocido posó una callosa mano en su rodilla. Indignada, ésta se levantó para insultarle cuando el hombre desveló una amarillenta sonrisa donde se notaba que le faltaban varias piezas dentales. ¡Pero qué tipo más asqueroso! -Discúlpeme caballero, pero me he demorado mucho aquí fuera. Mi prometido -dijo enfáticamente para amedrentarle- estará buscándome desesperadamente. -Oh, no te preocupes. No hay varón ahí dentro que no esté ahora mismo ocupado con alguna mujerzuela. ¡Será descarado! Carol pensó que lo mejor era hacer oídos sordos y volver a la fiesta, pues nadie sabía que se encontraba en el jardín. El hombre, viendo la intención de la joven, la agarró por la muñeca y la atrajo hacia su regazo. No estaba dispuesto a desperdiciar la oportunidad de probar los gruesos labios que esa muchacha exhibía con orgullo. -Pero, ¿está usted loco? ¿Qué está haciendo? ¡Suélteme ahora mismo! Como se entere Don Sebastián, el gran amigo de mi prometido, creo que le quitará las ganas de volver a asistir a una fiesta durante mucho tiempo. -dijo entrecortadamente mientras forcejeaba con aquel tipo que mostró tener verdadera fuerza. -Ven aquí, monada. No sabes lo que me hace tu mirada. No temas, suelo ser muy cuidadoso con las mujeres. -Tras decir esto, el desconocido estiró de Carol y tras sujetarla plantó sus finos labios sobre los de ella. Su callosa mano apretaba la cabeza de la joven para conseguir que ésta abriera sus labios y poder probar el calor de su boca. Carol, sin embargo, lo que hizo fue morderle desesperadamente en el labio inferior con la única intención de poder huir de ese insistente y maloliente miserable. Tras un horrible quejido, ésta quedó libre de los grandes brazos de su oponente y salió corriendo hacia el salón. Asfixiada, más por temor que por el esfuerzo físico, corría sin cesar en busca de compañía, cuando de repente sintió un punzante dolor en la cabeza. La callosa mano la había agarrado del pelo y sin piedad la estaba llevando de vuelta al banco de piedra. -¡Déjeme en paz! -chilló desesperada Carol.- ¡Me está haciendo daño! El desconocido la sujetó por los hombros haciéndole que le mirara. Unos ojos oscuros la observaban a través de la máscara. Unos ojos nublados que hicieron que Carol temblara en su interior. ¡Oh dios mío, cómo había sido tan tonta de salir sola al jardín! -Ah, pequeña, esta noche vamos a disfrutar mucho los dos. Ya verás. -una desagradable mueca se dibujó en los finos labios del hombre. -¡Suélteme, por favor! No diré nada a nadie, ¡pero suélteme! -Carol comenzó a forcejear con todas sus fuerzas mientras varias lágrimas le rodaban por las mejillas. Aquel hombre, emocionado por su inminente éxito, asió el tirante del vestido de Carol e intentó deslizarlo por su brazo. Ésta, aterrorizada por lo que estaba a punto de suceder, pataleó y gritó hasta hacerse daño en la garganta. -¡Suéltame, desgraciado! -le escupió. -Ya has oído a la señorita. –Una voz ronca surgió a pocos metros de ellos. -¿Pero qué diablos…? ¡Vuelve a la fiesta y déjanos en paz! -se cabreó el ansioso hombre por la inesperada interrupción. -La señorita quiere que la sueltes. -insistió la misteriosa voz, esta vez con un tono más impaciente. Carol se giró para agradecer ese bendito paréntesis. El hombre que hablaba se encontraba apoyado en un rincón oscuro mientras mantenía los brazos cruzados. Debía vestir un traje oscuro y una máscara oscura porque no podía distinguirse las formas de su cuerpo. Sólo se podían discernir dos intensos ojos azules. -¡Vete al cuerno! -maldijo el asqueroso hombre mientras que intentaba arrastrar a Carol hacia un lugar más retirado. Un movimiento rasgó el aire haciendo que el asqueroso hombre aullara de dolor. Una enorme herida cruzaba el dorso de su mano derecha y empezaba a sangrar. El látigo que el hombre del rincón sostenía había golpeado la mano de aquel miserable. -Maldito, hijo de… ¡Esto no va a quedar así! ¡Le juro que me las pagará! -rugió el hombre asqueroso mientras se alejaba despotricando herido tanto en su mano como en su ego. -¡Oh, gracias, señor! -una aliviada Carol lloraba por la emoción- No sabe cómo acaba de ayudarme. No sabe lo que acaba de hacer por mí. Estaré eternamente agradecida, señor. -No se preocupe. No me debe nada. -el hombre se disponía a salir de la oscuridad del rincón para poder conversar con Carol- Yo… -¡Carolina! ¡Gracias a Dios que estás bien! -don Moisés irrumpió con un gran gesto de preocupación y cogió por las manos a Carol- Hemos oído gritos en el jardín y al no encontrarte en el baile he pensado lo peor. ¿Qué ha ocurrido? Carol se giró hacia la oscuridad del rincón. Tenía que terminar de agradecerle a ese oportuno salvador el haberla ayudado. ¿Pero dónde había ido? No había nadie en aquel lugar. Aquel misterioso hombre de ojos azules se había ido.
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
|
|
|
Malory
|
 |
« Respuesta #49 : Marzo 11, 2010, 03:14:20 » |
|
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
|
|
|
Elsa
|
 |
« Respuesta #51 : Marzo 11, 2010, 06:57:20 » |
|
¡¡Muy bien Awen!! escribes muy bien 
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
amf
Soy nuev@
Desconectado
Mensajes: 39
|
 |
« Respuesta #52 : Marzo 11, 2010, 08:14:26 » |
|
¿Por qué no seremos más fuertes y sabremos defendernos? Escribes muy bien (como todas las que he leído del foro) y desde luego has conseguido angustiarme. Menos mal que la han rescatado.
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
|
Malory
|
 |
« Respuesta #53 : Marzo 24, 2010, 03:56:19 » |
|
SIGO YO ¿VALE?
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
|
Malory
|
 |
« Respuesta #54 : Marzo 24, 2010, 04:26:01 » |
|
Acompañaron a Carol al interior de la casa, donde se había formado un pequeño revuelo entre los invitados, que curiosos querían enterarse de lo que había sucedido.
-No ha pasado nada- dijo el anfitrión -Que siga la fiesta por favor- hizo una señal a los músicos y éstos comenzaron a tocar de nuevo. Poco a poco la gente comenzó a disfrutar del baile, olvidandose del incidente.
-¿Seguro que te encuentras bien querida?- dijo Arzuaga con cara de preocupación. -Sí, pero creo que ahora preferiría retirarme a mi cuarto, si no te importa. -Como quieras- dijo ,ientras depositaba un suave beso en su mano enguantada. -Te acompaño- dijo su prima. -No hace falta que dejes la fiesta por mi culpa. -Insisto- dijo la joven tajante. -Está bien. Si me disculpan- mirando a sus anfitriones- siento lo sucedido. -Por favor señorita Castro, no ha sido culpa suya, debería ser yo el que me disculpara, no se como ese indivíduo ha podido... -No importa, de verdad, sólo ha sido un susto- esbozó una sonrisa- buenas noches a todos. -Buenas noches querida.
Las dos jovenes se encaminaron al piso de arriba. -¿Seguro que estásbien? -Sí, sólo que ya no tengo animos para seguir entre la gente y no quiero estropearos la fiesta. Y tú, vuelve ahí a bajo y disfruta. -Está bien, pero... -No insistas, estoy bien, ya lo he dicho, sólo fue un susto- sonrió para tranquilazarla, de dió un empujoncito hacia la escalera y la despidió con un gesto de la mano- venga, ve a divertirte. -Está bien- no muy convencida volvió a bajar las escaleras.
Carol cerró la puerta tras de sí y dejó escapar un suspiro. Todavía le temblaban las piernas. Se sentó en una silla que había junto a la ventana y contempló, pensativa, las estrellas.
En el salón todo el mundo se divertía. Entre las multiples parejas que bailaban alegremente se encontaban Arzuaga y la bella anfitriona. -Cambia esa cara, por favor- dijo ella con una dulce sonrisa. -Lo siento, me ha preocupado lo ocurrido con Carol. -Pero no ha pasado nada grave -dijo como restandole importancia al asunto- gracias a dios- añadió, no quería que se notara lo poco que le importaba aquella joven. -Sí, es cierto- miró a su compañera de baile y sonrió. Animada por su expresión dijo con voz dulce y medida. -Te he extrañado todos estos años. Él la miró a los preciosos ojos azules y no pudo evitar el ligero tono de reproche en su voz al decir- Fuiste tú la que decidió alejarse. -¡Oh! entonces era joven e inexperta, me sentía tan insegura... -Podrías habermelo dicho, en vez de desaparecer. -Sabes que estaba loca por ti..., pero tu declaración me asustó, pensé que sería mejor dejar pasar el tiempo para aclararme las ideas. -Has tardado mucho en aclararlas- había resentimiento en su voz. -Si hubieras ido tras de mi... -¿Era eso lo que pretendías? ¿Que corriera de trás de ti como un perrito faldero? -No te enfades, no quiero que nuestro reencuentro sea desagradable- le dedicó una de sus mejores sonrisas. -Has sido tú la que ha sacado el tema- dijo todavía un poco dolido. -Lo se, pero sólo quería que supieras que durante todos estos años no he podido olvidarme de tí... -lo miró a los ojos y poco a poco bajó la vista hacia sus labios-... ni de tus besos.
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
|
sandrayruth
|
 |
« Respuesta #55 : Marzo 24, 2010, 06:07:01 » |
|
bueno pues a ver si puedo seguir yo....
Carol se derrumbó en su cama llorando, pensaba que iba a ser ultrajada por culpa de ese horrible hombre que se le había acercado en el jardín. -¡Dios Mío!¡Si no hubiera sido por ese desconocido, no se qué habría sido de mí!-Susurró enjuagándose las lagrimas que caían por sus mejillas. En ese mismo instante oyó un crujido en un rincón de la habitación y dirigió su mirada hacia ese lugar. -¿Quién anda ahí?-Preguntó, pues aunque no estaban encendidas las luces de la habitación entraba un poco de luz gracias al balcón. Como nadie contestaba y ella no pensaba que fuera una joven miedosa se acercó a la figura recortada por la luz de la luna justo en el momento en el cual se iba corriendo por el balcón y bajando al jardín. Fué corriendo al balcón para saber quién era esa persona que estaba en su habitación. En ese mismo instante su prima entró en la habitación. -¿Estás bien Carol?-le preguntó mirandola.-Sí- le contestó Carol.¿Qué hora es?. -Son las dos de la madrugad, Carol, la verdad es que pensé que te encontraría dormida ya- le dijo su prima. -Sí, la verdad es que estaba a punto de hacerlo-contestó Carol.Vamos a dormir. Se ayudaron mutuamente a desvestirse y se acostaron.Carol tuvo una pesadilla en la que veía a un hombre desgarrándola la ropa y a otro hombre que con un látigo la ayudaba, en ese mismo momento se despertó y caminó hacia la terraza sin hacer ruido pues no quería despertar a su prima. Ahí se dió cuenta de que un sobre descansaba en un rincón del balcón, lo abrió con el corazón en un puño y leyó lo siguiente:
"Carol, espero de todo corazón que estés bien y me alegro de haber llegado a tiempo para que ese hombre...no quiero ni pensarlo. Espero que pronto nos veamos y me cuentes como te sientes.
Atentamente,Max.
Así que había sido él.......Dios mío.
|
|
|
|
|
En línea
|
S
|
|
|
|
|
sarita84
Participo un poco

Desconectado
Mensajes: 85
|
 |
« Respuesta #57 : Marzo 25, 2010, 05:12:22 » |
|
no se anima nadie.... ?? bueno pues allá voy a ver que tal...  “¿Qué cómo me siento?” Carol no hacía que dar vueltas por la habitación haciéndose una y otra vez esa pregunta… y debatiéndose entre el agradecimiento y la negación… Por qué él… ahora sí iba a mostrarse engreído como si no lo fuera ya poco. Y seguramente hasta volvería a intentar embaucarla para que le diera las gracias, pero no él no se iba a conformar con un “gracias”, no y Carol lo sabía. Después de dar unas cuantas vueltas por la habitación el sueño empezó a apoderarse de ella. -Debo intentar dormir, mañana necesitaré muchas fuerzas para enfrentarme a él, ¿quién se ha creído que es? Primero me besa en el jardín, luego se mete en mis sueños y ahora esto… Se va a enterar de quién es Carolina Castro. Se fue a acostar ajena a que su prima estaba despierta en la cama y la había estado observando y escuchando.
Unas habitaciones más allá estaba Moisés dando vueltas por la habitación casi con las mismas cosas en la cabeza que su prometida. Debía continuar adelante con este matrimonio que no solo le garantizaría descendencia, al fin y al cabo Carol era aún muy joven o debía darle una oportunidad a la mujer que había amado todos estos años y con la que posiblemente no tendría el heredero que tanto anhelaba. Pero… ¿cómo podría hacerle esto a Carol? Posiblemente la destrozaría pero por otro lado era demasiado hermosa como para no encontrar a otro hombre adecuado para ella… Claro que no sería lo mismo con su tío debería enfrentarse a su furia. No, no podía hacerlo debía seguir adelante con los planes de boda, sí eso era lo correcto. Moisés se asomó a la ventana y miró hacia la ventana de Carol, el jardín estaba iluminado con la luz de la luna y pudo ver claramente entre las sombras la figura de un hombre mirando hacia la ventana de ella.
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
|
Malory
|
 |
« Respuesta #58 : Marzo 25, 2010, 05:40:14 » |
|
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
amf
Soy nuev@
Desconectado
Mensajes: 39
|
 |
« Respuesta #59 : Marzo 25, 2010, 09:09:49 » |
|
 Está genial. Y es muy interesante ver como cada una lleva la historia por donde le guía.
|
|
|
|
|
En línea
|
|
|
|
|